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Borr?n y Cuenta Nueva

Borrón y Cuenta Nueva

"Este año voy a bajar de peso. Ahora sí...voy a hacer ejercicio, aunque sea a caminar al menos 40 ó 45 minutos todos los días y comer más saludablemente". "En enero dejo de fumar". "Voy a tomar clases de inglés o computación..."

Con mucho entusiasmo y esperanza de ahora sí no fallar cada año renovamos nuestros propósitos. Enero, comienzo de un nuevo año, nos ofrece una vez más la oportunidad de superarnos, de hacer un balance personal y decidir qué aspecto de nuestra vida queremos mejorar; sin importar lo que hicimos o dejamos de hacer, lo que incumplimos y se quedó en intención.

Enero es como decir: "Borrón y cuenta nueva". Estrenamos un cuaderno de nuestra vida. ¡Qué emoción!. La sensación se parece a aquella que sentimos al enfrentarnos a nuestra nueva maestra al iniciar un año escolar y desconoce cualquier cosa sobre nosotros. No sabe nada de nuestro pasado, de nuestra mala conducta, de las bajas calificaciones, etcétera. Todo está en nuestras manos y surge de nuevo la esperanza.

Bien es cierto que la necesidad más profunda del corazón del ser humano no es el placer, ni la comida, ni el dinero, ni el poder. La necesidad más profunda es la de la esperanza. Junto a ésta, las demás son periféricas. La única manera de hacer realidad esa esperanza es cambiar. Sí, cuesta mucho trabajo, esfuerzo, lucha y perseverancia, y sobretodo, mucha fuerza de voluntad.

Nos dejamos llevar por la comodidad. "Levantarme a hacer ejercicio por las mañanas me exige dormir una hora menos, y no estoy segura de estar dispuesta". "Cambiar me exige dosificar al mínimo lo que más me gusta: los chocolates, y no sé si pueda o quiera". "Cambiar significa tener más paciencia con la gente, y eso me exige control sobre mi misma, ¿podré?". "Meterme a estudiar para ser mejor va a hacer que tenga menos tiempo libre para mí". "¡Me asusta!".

No hay nada que cueste más trabajo al ser humano que cambiar de una costumbre a otra, ya que lo obliga a las dos cosas que más le duelen: sentir y pensar. Con sabiduría, dijo Proust, el escritor francés: "Ese borrón y cuenta nueva requiere estar conscientes de aquello en lo que hemos fallado, y por encima de nosotros mismos decidimos a cambiar".

Todos tenemos una lista infinita de cosas por cambiar. Tanto en nuestra persona, como para con los demás. La realidad y la experiencia nos ha hecho ver que para lograr todo aquello que queremos modificar hay que hacerlo paso a paso. Trabajar es sólo una cosa.

¿Te imaginas si cada año nos hacemos el propósito de corregir sólo un hábito, de inaugurar sólo una nueva forma de vivir, de trabajar en sólo una virtud: la generosidad, la paciencia, la templanza, etcétera? ¡Lo que lograríamos!!.

Comparto contigo algunos consejos que harán menos difícil cumplir lo que nos proponemos.

1.- Primeramente definir en la mente de forma clara cuál es nuestro objetivo. Por ejemplo: En lugar de decirnos vagamente: "Quiero ser más generoso", "Tengo que bajar de peso", "Voy a estar de mejor humor", "Voy a trabajar menos".

Es mejor decir los detalles de cómo voy a lograr esto. Fijar fechas, kilos, formas específicas de lograrlo, poner nombres de con quién, cómo y las acciones en concreto que vamos a hacer. "¿Cuánto tengo que bajar de peso y para cuándo?".

"Para Semana Santa deberé haber bajado 5 kilos". "Al llegar por la noche cansado a mi casa, en lugar de sentarme a ver la televisión en mi sillón, voy a jugar un rato con mis hijos o llevar a caminar al perro". "Por lo menos una vez a la semana voy a buscar a mi esposo(a) para salir solos a cenar fuera de casa". Si nos lo planteamos de ésta manera, el cerebro recibe la orden clara y puede cooperar mejor. De otra manera, al ser imprecisa la orden, éste no puede ayudarnos.

2.- Debemos poder medir los avances hacia la meta y éstos deben ser alcanzables. De lo contrario, es fácil desanimarnos. ¿Recuerdas la forma que aprendimos lo que medía un metro? Teníamos que pegar 10 pedacitos de 10 centímetros para formarlo. Así imagino que tienen que ser nuestras metas a corto plazo. Dividirlas en partes cortas, de manera que al sentir cómo poco a poco vamos llegando a la meta, nos anime a seguir.

3.- Hagamos el compromiso frente a nuestros seres queridos y amigos. Una buena forma de hacerlo es juntarnos los primeros días del año, de preferencia alrededor de la mesa, con el propósito de que cada quien exprese cuáles son sus expectativas y propósitos para este año; ésto une y compromete a todos.

4.- Pasemos por encima de nuestros miedos. Atrevámonos a realizar ese sueño que nos hemos propuesto. Todos quizá hemos escuchado o leído aquel pensamiento de Shakespeare, que dice: "El mundo es un escenario, los seres humanos son simplemente actores. Tienen sus entradas y sus salidas. Una persona sólo tiene un tiempo para hacer su actuación, después... no habrá vuelta atrás, puesto que no somos eternos y habrá de llegar el momento de salir del escenario". Este año es el momento, enero nos ofrece la refrescante oportunidad de decir: "Borrón y cuenta nueva". ¡¡Tomemos esta oportunidad!!.

"Si tengo una enfermedad, pero tengo esperanza de aliviarme, tengo lo más importante". "Si no tengo dinero y tengo esperanza de conseguirlo, tendré la actitud". "Si no he podido tener un hijo, pero tengo fe, es porque tengo esperanza". Cuando tenemos esperanza, tenemos todo aunque parezca que no tenemos nada.

Ante esta avalancha de emociones con las que nos encuentra este nuevo siglo que nació, nos dice Cipriano Sánchez, que lo que nos toca es abrir el corazón a la esperanza. Atevernos a vencer la cultura del mal. Si nuestra respuesta es que no se puede, quizá traemos los lentes sucios. La esperanza en que cada uno de nosotros descubramos el valor de lo que es vivir bien, vivir el bien, según la Voluntad de Cristo.

El valor que tenemos como personas no es por el que la sociedad a veces nos hace creer. Por como nos vemos, por lo que hacemos, y sobretodo, por lo que tenemos. El ser guapos, el tener la cuenta bancaria de Bill Gates, o inteligencia de Einstein, es tan efímero como la vida de una flor. El verdadero valor de una persona se encuentra en tener en el corazón la voluntad de vencer el mal en todas sus formas. Empezando por el mal de nuestro propio pasado, de lo que hicimos, de las raíces de amargura que nos aferramos aprisionar dentro de nuestro corazón; así como el mal que podamos tener cada uno en algún oscuro rincón.

La esperanza significa vencer nuestros miedos con certeza y con amor. Este milenio nos abre la posibilidad de cultivar en nosotros y en nuestra familia, los valores que nos sostengan y nos den identidad ante un mundo cada vez más despersonalizador. Nos ofrece la oportunidad de que nuestra familia sea algo más que una convivencia, que el tiempo de nuestra vida sea algo más que la suma veloz y rutinaria de horas y minutos.

Sin importar cuál ha sido la carga de nuestro pasado o de nuestro presente ante el umbral de un nuevo día, un nuevo año, un nuevo siglo y un nuevo milenio, se nos presenta ahora más que nunca la tranquilizante esperanza de volver a comenzar.

"No Temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo;

siempre te ayudaré , siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo ." ISAÍAS 41:10, 13

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