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Yo soy el buen pastor;
el buen pastor su vida da por las ovejas. 
Juan 10:11.

(Dijo el Señor:) Yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.
Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada,
vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil.
 
Ezequiel 34:11 y 16.

Para salvar su oveja perdida

       Mientras conducía su rebaño de ovejas de un valle a otro, un pastor de 66 años de edad se ahogó accidentalmente. Se metió en el río para rescatar una oveja extraviada y fue llevado por las aguas. Su cuerpo sin vida fue hallado después de varias horas de búsqueda. Todo permite pensar que pastor y oveja se ahogaron juntos.

       Este relato, ¿no nos recuerda el sacrificio del Señor Jesús, quien dio su vida por cada uno de nosotrosí Él declara: ?Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano? (Juan 10:27-28).

       Cuando observamos un rebaño de ovejas, tenemos la impresión de que todos los animales son iguales y hacen lo mismo. Pero el pastor de ellas le dirá que conoce a cada animal individualmente y que cada uno tiene su carácter. Y sabe dar cuidados personalizados. Asimismo, nuestro Señor Jesucristo amó a todo hombre pecador, al punto de morir por él en la cruz. La parábola de la oveja perdida nos muestra con qué abnegación el buen pastor se pone a buscarla y, gozoso, la trae de vuelta al redil (Lucas 15).

       ¿Puede usted reconocerse, primero como la oveja perdida y hallada, y luego como el objeto de los atentos cuidados de Jesús, el Buen Pastor?
 

  • El devocional diario, es editado por: "La Buena Semilla" 1166 Perroy (Suiza) © Copyright: Todos los derechos reservados.
  • El texto enviado hoy es el del día correspondiente del año pasado.
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