La Cruz DiosPor qué se van de la iglesia. Parte 2…” (Lucas 15:13)

“NOSOTROS HEMOS CREÍDO EN TI, Y CONOCIDO…” (Juan 6:69)

Segunda razón: Porque las reglas de la casa del padre les parecen demasiado estrictas. Muchos quieren el amor de Cristo, pero no su Señorío; sus bendiciones pero no sus mandamientos. Aprecian lo que Jesús les ofrece, pero consideran que el costo de servirle es demasiado alto. A lo mejor piensas que si hubieras vivido en los días en que Él estuvo en la tierra, si hubieras caminado y hablado con Él, si lo hubieras oído predicar, serías un cristiano mucho más comprometido. ¡No te engañes!

Cuando sus discípulos oyeron sus enseñanzas dijeron: “Esto que dice es muy difícil de aceptar… Desde entonces, muchos de los que habían seguido a Jesús lo dejaron, y ya no andaban con él. Jesús les preguntó a los doce discípulos: ¿También ustedes quieren irse? Simón Pedro le contestó: Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna. Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios” (Juan 6:60, 66-69 DHH).

El verdadero discipulado no se consigue asistiendo a un servicio especial de la iglesia; es algo progresivo. Es la consecuencia de “creer y conocer” al Señor, mientras caminas con Él en la montaña y en el valle, en los momentos duros y en los buenos. Por eso escribió Pedro: “Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso. En cambio para los que no creen: …Piedra de tropiezo y roca que hace caer…” (1 Pedro 2:7-8). Y Pablo lo expresó así: “…Nadie puede exclamar: ¡Jesús es el Señor!, sino por el Espíritu Santo” (1 Corintios 12:3). El propósito de la obra del Espíritu Santo en tu vida es hacer que te sometas a la voluntad de Dios. Y eso requiere entablar una relación con Él – ¡con las consiguientes reglas!

1 COMENTARIO

  1. Andrés Romero y Vélez

    es una bendición tener estos temas

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