el-cuidado-de-DiosDios te cuidará no lo dudes

“PONGAN TODAS SUS PREOCUPACIONES… EN LAS MANOS DE DIOS, PORQUE ÉL CUIDA DE USTEDES” (1 Pedro 5:7 NTV)

Piensa en las cosas que te preocuparon el año pasado, o incluso la semana pasada. ¿Cuántas de ellas se hicieron realidad? Si creemos las estadísticas, el diez por ciento, como mucho. ¿Ayudó en algo tu preocupación? ¿Y qué decir del coste emocional y físico que se cobra la preocupación? El doctor Charles Mayo, fundador de la famosa Clínica Mayo, afirmó: “Preocuparse es perjudicial para la circulación, el corazón, las glándulas y todo el sistema nervioso. Es decir, que repercute en toda la salud. No he conocido a nadie que haya muerto por exceso de trabajo, pero a muchos que fallecieron por exceso de preocupación.” Entonces, ¿cuándo vas a admitir que te preocupas demasiado y a hacer algo al respecto? Te preguntarás cómo evitar esa actitud. Pues bien, la Biblia nos exhorta: “Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque Él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

Al entregarle cada día al Señor, estás confiando en Él para que vaya delante de ti y solucione las cosas de modo que salgas beneficiado. ¡Esa es la única manera de vivir bien! La preocupación no funciona; es como una mecedora: te dará la sensación de que estás avanzando, pero no te conduce a ningún sitio. La vida es demasiado complicada para que la enfrentemos solos. Por lo tanto, cuando la preocupación llame a la puerta de tu mente, atácala con las promesas de Dios. Venga, entrega tus temores al Señor y verás cómo se desvanecen. “Es maravilloso lo que ocurre cuando Cristo sustituye a la preocupación en el centro de tu vida” (Filipenses 4:7 parafraseado). Dijo George Muller: “El principio de la ansiedad es el final de la fe, y el principio de la fe es el final de la ansiedad.”

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