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“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola” (Deuteronomio 28:13 RV1960)

PONERSE A LA CABEZA Y NO A LA COLA: DEUTERONOMIO 28:13

En el camino a encontrarse con Esaú, Jacob organizó a su familia en tres grupos. A lo mejor pensaba, “Bien, ustedes del primer grupo, vayan al encuentro con Esaú. Él llega con unos 400 hombres fuertes, probablemente para matarme. Cuando lo vean, inclínense ante él, entréguenle estos regalos y díganle que su siervo Jacob se los manda.”

¡Jacob todavía no entendía! Él no era el sirviente de Esaú. Esaú era el sirviente de Jacob. Aún antes de que nacieran, la palabra profética decía que el mayor servirá al menor (Génesis 25:23).

Tú no eres un sirviente a tus circunstancias. No tienes por qué arrodillarse ante el enemigo. Hay palabras muy poderosas y proféticas que el mismo Dios te ha pronunciado: “Miren que les he dado autoridad para pisotear serpientes y escorpiones y poder sobre toda fuerza enemiga” (Lucas 10:19 Biblia Latinoamericana).

Dios dijo: “Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola” (Deuteronomio 28:13 RV1960). Él ha dicho:”Siempre estarás encima y nunca debajo” (Deuteronomio 28:13 RV1960).

Y Él ha dicho: “Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti” (Deuteronomio 28:7 RV1960).

Mientras Jacob organizaba a su familia y posesiones, habría pensado: “Cuando Esaú mata al primer grupo, tal vez logren escapar el segundo y el tercero. Pondré a los demás en frente y yo marcharé detrás de ellos. Lo más seguro, podré escapar”.

Pero sucedió algo maravilloso después de la experiencia que tuvo Jacob con el Ángel de Dios. En Génesis, capítulo 32, se ve Jacob organizando a su familia y posesiones y haciendo planes para ocupar la posición trasera. Sin embargo, Génesis 33:3 nos cuenta que Jacob pasó delante de todos. Jacob se puso a la cabeza y los adelantó al encuentro de Esaú. Tal vez siguiera pensando si no iba a morir pero enfrentó su miedo en el poder del Señor. En vez de un enfrentamiento lleno de ira, Esaú corrió hacia Jacob, lo abrazó y lo besó.

De este relato aprendemos que cuando miramos nuestras circunstancias de una perspectiva del mundo, puede que estemos tentados a retirarnos, manipular o transgredir. Pero cuando miramos nuestras circunstancias por ojos espirituales, reconocemos quienes somos en Cristo y el poder de Dios que radica dentro de nosotros, no vamos a morir de miedo en la parte final de la procesión. ¡Nos pondremos a la cabeza!

Dios iba delante de Jacob y arregló cada circunstancia. No había necesidad de conspirar o transgredir, ni de tener miedo. Dios había arreglado la situación antes de que llegara Jacob al lugar.

Hoy, Dios ya ha arreglado cada situación que enfrentarás antes de que llegues al lugar. Libera el poder sobrenatural de Dios que reside dentro de ti y marcha sin miedo hacia tu destino divino.

Comienza este día ya sabiendo que Dios ha ido delante de ti.

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