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¿Cómo Dios Nos capacita para el ministerio Según La Biblia?

A quien el Señor llama, Él capacita

Dios nos capacita para realizar tareas difíciles para su obra, en otras palabras: Él nos llama, nos capacita y nos envía. Es claro que a través su Espíritu Santo nos capacita para toda buena obra. En resumen, Dios al que llama capacita con toda su gracia.

No podríamos hacer nada en el ministerio sin la ayuda de Dios y su capacitación, así que ¿cómo equipa Dios a los creyentes y a la iglesia para el ministerio?

Calificando A Los Incompetentes

No puedo recordar quién lo dijo, pero alguien dijo una vez: «Dios no llama a los más capacitados, sino que capacita a los llamados». Piensa en esto. ¿Recuerdas alguna vez que alguien en la Biblia se haya acercado a Dios o a Jesucristo y les haya dicho: «Bien, Dios, aquí estoy. Envíame. Estoy calificado». A los ojos de Dios, esto realmente los descalificaría porque ninguno de nosotros califica por sí mismo. Solo Dios puede calificarnos para cualquier ministerio que Él tenga en mente.

Capacitando A Los Incapaces

Si lees la Biblia, te darás cuenta rápidamente de que Dios llamo a los humildes, a los mansos y a los menospreciados; a aquellos que, a los ojos del mundo, no son gran cosa, pero Dios llamó a gente como los pastores, que estaban entre las personas más despreciadas del mundo antiguo. Dios llamó a las familias y tribus más humildes, como Gedeón, ¡pero este es exactamente el punto! Lo que el mundo parece despreciar, Dios lo uso. A los que el mundo considera nada, Dios los equipa. Dios llama a los más débiles del mundo para que nadie pueda presumir de ello (1 Corintios 1:27).

Equipando A Los Que No Están Equipados

Dios equipa a todo aquel que cumple con las órdenes de Dios en el ministerio (Mateo 25:25-36). Él nunca llamaría a alguien a una tarea y no lo equiparía ni le daría los dones del Espíritu Santo para hacer lo que Él ha llamado a hacer. Algunas personas son mejores maestros, otros son mejores para visitar a los enfermos y a los que están en la cárcel, y otros tienen dones en otras áreas. Muchas veces el llamado de una persona coincide con algo que le apasiona. Hay gente que le encantan los niños, así que encajan de forma natural en el cuidado de los niños en la guardería. ¡Eso es una señal del llamado de Dios!

Hacer Lo Que No Podemos Hacer

Lo que hacemos por nuestra cuenta no impresiona a Dios. Puede impresionar al mundo, pero no a Dios. Si una persona siente que ya está dotada sin la ayuda de Dios o del don del Espíritu, está andando puramente en la carne y no dará fruto. En otras palabras, el Espíritu de Dios nos impulsará a hacer cosas que normalmente no haríamos por nuestra cuenta o cuando andamos en la carne. El Espíritu de Dios nos llevará a hacer cosas que normalmente no haríamos, pero es a través de Su Espíritu, por lo que Él debe recibir la gloria por cualquier cosa buena que hagamos, como dice el salmista: «No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad» (Salmo 115:1).

Recursos Infinitos

Permítanme hacerles una pregunta. ¿Quién tiene más recursos? ¿Es Bill Gates, Warren Buffet o Dios? Obviamente, nadie en el universo tiene más a su disposición que Dios Todopoderoso. Él no solo es dueño del ganado en mil colinas (Salmo 50:10), Él es dueño de las colinas. Dios no tiene que preocuparse si tendrá suficiente para proveerte o al ministerio que está sirviendo. Un hombre de Dios llamado al ministerio no tiene que preocuparse por tener suficiente dinero para pagar el seminario si esa es la voluntad de Dios para su vida. Dios proveerá lo que Él quiera, así que si estás seguro de un llamado de Dios, vale la pena arriesgarse con Dios porque de todas maneras Dios es el dueño de todo.

Todo El Poder

¿No te cansas a veces? Cuando las cosas van mal, las cosas se rompen, las relaciones se arruinan, hay problemas en el trabajo o con las finanzas, es fácil desanimarse; especialmente cuando estás cansado, hambriento y frustrado. Pero aquí hay algo para pensar; cuando somos débiles, Dios puede mostrarse fuerte. El mundo no puede entender cómo una debilidad puede convertirse en fortaleza, pero en realidad no es nuestra; es de Dios. El apóstol Pablo escribió: «Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.» (2ª Corintios 12:10).

Todo El Conocimiento

Casi siempre nos preocupamos por el mañana o por cosas que nunca ocurrirán, por lo que en cierto sentido somos un botón de preocupación. Es una pena que olvidemos que Dios ya conoce el futuro. Solo Dios puede mirar por las esquinas ciegas del tiempo. Dios sabe lo que está delante de nosotros, incluso cuando no podemos ver tres metros delante de nosotros. Él sabe lo que nos espera en el día siguiente, en la próxima semana, en el próximo mes y en el próximo año. Podemos confiar en un Dios que sabe lo que viene, incluso cuando nosotros no lo sabemos. Tenemos fe en que «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, a los que han sido llamados según su propósito» (Romanos 8:28), y «todas las cosas» incluyen lo que todavía nos espera en la vida, así que la fe es como una película; se revela mejor en la oscuridad.

Todo Lo Que Tenemos

Todo lo que tenemos es de Dios, así que debemos recordar que solo somos administradores de lo que Dios nos ha dado. Algún día tendremos que dar cuenta de cómo hemos utilizado estos recursos que Dios coloco en nuestras manos. Si lo piensas, cuando sufrimos alguna pérdida, no es nuestra pérdida, sino la de Dios. Es como si pudiéramos decir:

«Bueno, Dios, el carro que me dejaste usar se malogró… así que te lo dejo a ti, ya que es todo tuyo. Haré lo que pueda, pero en lo demás, confiaré en ti para que hagas lo que solo tú puedes hacer, y ya que todo lo que tengo es tuyo». Nosotros debemos hacer todo lo que podemos; y luego Dios puede hacer solo lo que Él puede hacer.


Las personas que se preguntan si Dios les ha llamado a una tarea deberían relajarse y dejar que Dios resuelva todos los detalles. Creo que el 90% de servir es simplemente estar dispuesto, así que haz lo que puedas y luego deja que Dios haga lo que solo Él puede hacer. Él te guiará al trabajo al que te llamo y también te equipará y suplirá ese llamado.

Si Dios ha llamado a alguien a una tarea, Él lo calificará, lo capacitará, lo equipará para hacer lo que no puede hacer con sus propias fuerzas (Juan 15:5), pero solo a través de Cristo, quien lo fortalecerá (Filipenses 4:13). Dios tiene todos los recursos infinitos, Él tiene todo el poder, tiene todo el conocimiento, así que sabemos que podemos confiar en Él y arriesgar cualquier cosa por su causa, porque Él es fiel y capaz de hacer lo que nosotros no podemos.

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