Job 5:17 Bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.

Hebreos 12:6 El Señor al que ama, disciplina.

Apocalipsis 3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo.

¿Cómo nos Disciplina Dios?

Cuando en una casa se presenta un incendio y alguien duerme allí profundamente, no se vacilará en emplear cualquier medio brusco para despertarlo: sacudirlo enérgicamente o echarle agua en la cara.

Muchas veces Dios se ve obligado a intervenir bruscamente en la vida de alguien para arrancarlo de un peligro mortal y traerlo al camino recto.

El amor al dinero, la ambición y la búsqueda del placer obran como somníferos en mucha gente, y para despertarlos Dios puede permitirles situaciones difíciles. Por desdicha, en vez de escuchar esa voz que les advierte, muchos se entregan aun más a sus distracciones a fin de aturdirse y ahuyentar de sus pensamientos estas advertencias.

Como un padre sabio, a través del castigo Dios puede corregir a sus hijos desobedientes. A veces, cuando no se escuchan las advertencias de su Palabra, el amor divino no puede obrar de otra manera para detener a un creyente que va por un camino peligroso.

Dios, ¿ya ha tenido que hablarle de esa manera? ¿Ha prestado usted atención? ¿Ha dado media vuelta?

Si la bondad de Dios no ha alcanzado su meta con nosotros, ¡que por lo menos lo consiga su severidad! Su objetivo es nuestra eterna felicidad, además de darnos a entender que él es misericordioso y compasivo.

© Ediciones Bíblicas ” La Buena Semilla ” 1166 PERROY (Suiza)