Miércoles 31 de Agosto del 2005

 

 

Juan 6:68

Señor, ¿a quién iremosí Tú tienes palabras de vida eterna.


Salmo 16:4

Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.

 

 

La flauta encantada

¿Conoce usted la fábula alemana del flautista que había liberado a la ciudad de Hamelín de sus legiones de ratasí Como no recibió la recompensa prometida, reunió y llevó tras sí a todos los niños de la ciudad por el efecto de la flauta encantada.

Este relato es sólo una leyenda, mientras que el diablo es una temible realidad. Es muy hábil para encantar a la juventud. Los jóvenes que se dejan influenciar para bien, cuando tienen buenos ejemplos ante sí, igualmente se dejan influenciar para el mal. El entusiasmo colectivo suscitado por los «ídolos» de la música, la moda, la ausencia de moral y las drogas son muchas de las formas que Satanás utiliza para producir esta anestesia colectiva. Satanás conoce los impulsos del corazón natural; sabe tocar las tonadas a la moda, y la manada sigue pasivamente a aquel que la conduce a la perdición. Y cuanto más grande es el rebaño de los adeptos, tanto menos conciencia tienen éstos acerca del peligro que corren.

El poder del diablo es una realidad de cada instante. A pesar de esto, la victoria de Jesús sobre el adversario es una victoria completa, y aquellos que son salvos, son las ovejas de Jesús, a las que nadie puede arrebatar de la mano del Buen Pastor (Juan 10:28-29).“De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:7-9).

 

 

 

 

 

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