“El Dios en que no puedo creer” (Phil Bosman).

“Yo no creo en un Dios de dictadores,

de poderosos y ricos,

en un Dios que mantenga el orden por la violencia,

que amedrante a los pequeños y que bendiga las armas.

Yo no creo en un Dios “tótem”

De gente primitiva e ignorante.

Yo no creo

En un Dios que haya nacido de las necesidades,

Que haga de narcótico

Cuando la vida se hace insoportable,

Que haga de tabla de salvación

Cuando falla el suelo debajo de los pies

Y no hay en quién agarrarse,

Que sirva de alivio

Para taponar los agujeros

De nuestra impotencia”.

Tú, me imagino, crees en Dios que es Amor que se da gratuitamente a cada momento y a todo el mundo.

El ha venido a tu vida para darte razones para vivir con esperanza, paz y tranquilidad.

“Nuestra vida, sin el sentido y presencia de Dios en ella,  no tendría sentido”, me comentaba un matrimonio que vive la soledad del paro.

Dios es fuerza, es gozo, es alegría, es salvación. Nunca tristeza ni juez terrible, ni guardia urbano que apunte tus faltas.

Es sencillamente Amor. Quien conoce y vive el amor de Dios se siente dichoso.

¡Vive hoy feliz!