Eran dos amigos futbolistas cristianos. En una ocasión los dos se pusieron ha hablar de como sería el cielo y se preguntaron si el cielo tendría canchas de fútbol. Ellos decidieron hacer un trato. El que primero se muriera se le aparecería al otro. Se murió uno y a los días se le apareció al vivo y le dijo: “Te voy a decir dos cosas, la primera es que en el cielo si hay canchas de fútbol y la segunda es que mañana te toca partido” A. S., Barranquilla, Colombia

En una iglesia cristiana se congregaban unos jóvenes que eran bien carnales, y también ahí mismo se congregaba una mujer muy hermosa que se vestía un poco extravagante. Su nombre era “Victoria”. El pastor al terminar el sermón preguntó: ¿Cuántos quieren la victoria? los jóvenes al escuchar tal pregunta saltaron de sus sillas gritando: ¡Yo!, ¡Yo!, ¡Yo! M. C. Kitty Hawk, NC, USA

Una mujer busca consejería de su pastor, pues tiene mucho coraje con su esposo. El pastor le dice que sería buena idea que hablara con su esposo y tratara de que oraran juntos. Al otro día la mujer regresa donde el pastor, todavía enojada con su esposo y le dice: “mire pastor, yo quise orar con él pero me puse a leer la Biblia y encontré que la Biblia me prohíbe orar con mi esposo”. A esto el pastor asombrado le dice: ¿Cómo que la Biblia le dice que no ore con su esposo? ¡Eso es absurdo!, y ella le contesta: “la Biblia dice: “Orar sin cesar”.”. (Porque su esposo se llamaba “Cesar”) A. F., P ort Charlotte, FL, USA

En cada reunión después del mediodía se les da de comer a los hermanos. Cierto hermano como veía y oía que cada hermano que terminaba de comer decía un Salmo, y éste no sabiéndose ninguno decía: “Barriga llena y corazón contento, Salmo 500”. I. I. A., Veracruz, San Andrés, México

[Este es un chiste verídico.] Un hermano tenía por costumbre quedarse dormido durante el servicio. Acostumbraba sentarse en la banca y cerrar los ojos. Pero un día, durante un servicio, se corta el suministro eléctrico, quedando todo a oscuras, y en eso se despierta este hermano y comienza a gritar diciendo: ¡Hermanos clamen, clamen que me quedé ciego! . B. del Medio, Río Negro, Argentina

[Una anécdota verídica para reflexionar.] Una mujer llegó a la iglesia por primera vez. No tenía pelo. Llegó al altar y llorando le pedía a Dios que tuviera misericordia de ella. El pastor al no conocer esa voz levantó la vista y cuando la vio le dijo: ¡mujer no puedes estar aquí así recortada! y ella le dijo: ¡déjeme pedirle a Dios que me sane de este cáncer! El pastor asombrado se arrepintió ante Dios. C.L., Guaynabo, Puerto Rico

¿Cuál era el apóstol que no oraba? Pedro… lo declara frente al paralítico: “No tengo plata ni ORO”. J.A., Santiago, Chile

[Una anécdota verídica para reflexionar.] Estaban todos los niños hasta siete años en la Escuela Dominical y la maestra les preguntó que cual era el animal más alto que Dios había creado. Luisito dijo: “el caballo”, la maestra le contestó que no. Carmencita dijo: “la ballena”, igual respuesta dio la maestra. Cuando habían pasado por prácticamente todos los niños, se levantó Kareliz y le dijo: “yo se maestra cual era el animal más alto que creo Dios”, (la maestra pensó que le diría la jirafa), y le dice: ¡a ver dínoslo!. “Bueno yo creo que fue la serpiente” respondió la niña. La maestra de inmediato le dijo que no y les dio en voz alta la respuesta a todos los niños: ¡es la jirafa!. La maestra vio a Kareliz con su rostro angelical enfadado y dijo: “Kareliz ¿por qué estas molesta?”; la niña le repitió que ella sabía que era la serpiente y no la jirafa; la maestra le dijo: “¡esta bien explícanos!”. “Bueno maestra”, continuó Kareliz, “yo leí en Génesis que a la serpiente después de hacer pecar a Eva, Dios la condenó a arrastrarse, entonces antes de hacer eso, ella era el animal más alto del mundo”. La maestra se quedo completamente impresionada y dio sus disculpas a la niña y prosiguió su clase. A.G., Valencia, Carabobo, Venezuela

Un hermano que se acababa de convertir oraba en la mañana en una de las bancas de la iglesia, pero en la banqueta de la calle se encontraban varios muchachos que conversaban en voz alta y el hermano se distraía y no podía orar, por lo que empezó a orar en voz fuerte y decía: “¡Señor, reprende a ésos batos que no me dejan orar, Señor, reprende a ésos batos que no me dejan orar, Señor, reprende a éstos batos que no me dejan orar!”. El pastor que en ésos momentos pasaba por donde se encontraba postrado el hermano al escuchar su oración le dijo: “Oye hermano no ores así, porque se oye gacho”. S.H., Veracruz, México

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  • soy muy buenoss los chistess grasias hermanoss !!!