Para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros,que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.Romanos 8:4.

 

Andar conforme al Espíritu (Leer Romanos 8:3-7)

 

La nueva fuente de poder, el Espíritu, quiere actuar desde la conversión del creyente. Si nos dejamos dirigir por Él, también cumpliremos las exigencias justas de la ley; haremos lo que Dios dice en su Palabra. Andar conforme al Espíritu significa que, en nuestra vida, damos el primer lugar al Espíritu y que Él llena nuestro pensamiento. Las cosas por las cuales nos dejamos guiar se reflejan en nuestra forma de pensar. ¿Cuáles son nuestros anhelosí

Los que nos hemos convertido, tenemos una vida nueva; hemos recibido el Espíritu Santo. A pesar de la lucha que aún tenemos, nos interesamos en cosas muy distintas que antes de nuestra conversión. Antes pensábamos en cosas terrenales “conforme a la carne”; nuestra vida se centraba en nosotros mismos. ¿Cuál era el resultado de ello? Nada más que la muerte.

Desde la conversión, los creyentes pensamos en cosas celestiales y la vida se centra en Dios. ¿Cuál es el resultado de esto? ¡Vida y paz (v. 6)! Recibimos en nuestro interior la vida auténtica y verdadera, y esta vida sale a flote y se hace visible en la forma de vivir. Apreciamos las cosas que nos rodean de una manera muy distinta, la vida ha adquirido sentido. Hay paz en el corazón porque todo está arreglado con Dios (Romanos 5:1-2). Experimentamos esa paz profunda si nos entregamos a Dios en todos los aspectos de nuestra vida, es decir, si permanecemos dirigidos por Él.

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