Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia;
en todo y por todo estoy enseñado,
así para estar saciado como para tener hambre…
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:12-13.

Bástate mi gracia
el Devocional Diario

“Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él (Jesús) estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemosí Y levantándose, reprendió al viento… Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentadosí ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen? (Marcos 4:37-41).

He aquí algunas reflexiones de un creyente del siglo XIX: «Señor, no permitas que en los momentos más difíciles temamos o lloremos como si tú ya no estuvieses ahí o como si tu gracia no nos bastase. En la tranquilidad o en la tempestad, en la enfermedad o en la salud, en la abundancia o en la escasez, gozando de los lazos de amor del círculo familiar, al pie de una cuna o de una tumba o en la soledad… sabemos que tu gracia nos bastará siempre.

Cuando todo llegue a faltarnos, cuando todos nuestros apoyos terrestres se derrumben bajo nuestros pies y cuando andemos por el “valle de sombra de muerte”, en ese momento cuando ya no tengamos ni salud, ni dinero, ni gloria, ni el amor terrenal… tu amor nos dirá más claramente que nunca tu eterna palabra: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9)».