Devocional Diario – El pecado tiene el poder de destruir incluso la relación más perfecta.

La gente piadosa ha sido eliminada del país, ¡ya no hay gente honrada en este mundo! Todos tratan de matar a alguien,  y unos a otros se tienden redes. Nadie les gana en cuanto a hacer lo malo; funcionarios y jueces exigen soborno. Los magnates no hacen más que pedir,  y todos complacen su codicia. El mejor de ellos es más enmarañado que una zarza;  el más recto, más torcido que un espino.  No creas en tu prójimo, ni confíes en tus amigos; cuídate de lo que hablas  con la que duerme en tus brazos. El hijo ultraja al padre, la hija se rebela contra la madre,  la nuera contra la suegra, y los enemigos de cada cual  están en su propia casa.  Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor;  yo espero en el Dios de mi salvación.  ¡Mi Dios me escuchará!  Miqueas 7:2-7

Miqueas se lamenta por la decadencia moral y espiritual del pueblo, éste debía haber dado frutos abundantes de piedad y honradez, pero no fue así.  Por eso, buscar un piadoso en dicha sociedad era como buscar una fruta de verano cuando ya ha pasado la cosecha.  Las relaciones amistosas y familiares se vieron afectadas por el pecado, de modo que se creó una atmosfera de desconfianza en todos los que estaban alrededor.

El pecado siempre rompe relaciones. La familia, núcleo central de la sociedad, se desintegra cuando el pecado gobierna en los miembros que la conforman.  Cuando hay intereses materialistas se echan por tierra aquellos principios que mantenían la unidad y estabilidad en la familia. El pecado tiene el poder de destruir incluso la relación más perfecta.

Esta historia de abuso, codicia, traición, desconfianza, insultos, rebeldía, enemistad y venganza, no se dio entre pueblos vecinos y enemigos de la época del profeta Miqueas, todo esto ocurrió en medio de los hogares que alguna vez declararon ser parte del pueblo escogido de Dios.

¿Cómo podía el profeta enseñar a hermanos y hermanas, esposas y maridos, hijos y madres que era mejor cuidarse de la persona que estaba al lado porque no sabías si ese hijo tuyo, podría ser tu enemigo?  A tal grado había llegado el pecado en aquel remanente ingrato, que ya nadie parecía tener un camino medianamente derecho, todos estaban más torcidos que una zarza enredada.

NO estamos lejos hoy en día, de caer en el mismo tipo de hogar desintegrado, todos han caído en el pecado del egoísmo, cada cual hace lo que más le conviene, los padres están demasiado ocupados para entender las necesidades espirituales de su familia, las madres viven afanadas por mantener el status de una casa limpia, y los hijos  vagan en la búsqueda de la felicidad fuera de las cuatro paredes del llamado “hogar”.

Si hay tanto desinterés entre los miembros de una familia, ¿en quién se puede confiar? Miqueas responde: En nadie, no creas en nadie, no confíes en nadie, porque el egoísmo reina, y  la ambición del ególatra  produce desobediencia y rebeldía.

¿Qué salida tiene una familia como esta? ¿Será posible volver a recobrar la unidad a pesar de haber perdido tanto la fe entre esposos, hermanos, padres e hijosí

Si es posible, por eso Miqueas termina estos versículos con una oración de fe: “Yo espero en el Dios de mi Salvación, Dios me escuchará, él sabe que estoy orando, él me concederá el anhelo de mi alma, he puesto mi esperanza en el Señor.

¿Qué Dios hay como tú, que perdone la maldad  y pase por alto el delito  del remanente de su pueblo?  No siempre estarás airado,  porque tu mayor placer es amar.  Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades  y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados.   Miqueas 7: 18-19.

No, los enemigos que tienes no pueden seguir siendo los de tu casa, a ellos hay que recobrarlos para el Señor, por eso debes orar, debes creer que tu Padre Celestial quiere y hará el milagro de hacer retroceder la desconfianza, egoísmo, rebeldía y necedad de sus corazones, él está listo a perdonar la maldad, su Palabra lo promete, su mayor placer es amar y perdonar, perdonar y olvidar.  ¿Puedes imitar su carácter? Perdona y olvida, dale a él tus frustraciones, no vuelvas a mirar a los tuyos como enemigos, más bien intercede por ellos con amor, ocurrirá pronto el milagro que soñaste, arrojará al fondo del mar tus pecados y el de los tuyos y podrás dormir tranquilo, podrás volver a confiar.

“No siempre estarás airado, porque tu mayor placer es amar.” Miqueas 7:18

Ora por tu familia, Dios cumplirá sus promesas, pero tú ora.

Martha Vílchez de Bardales

  • Muchas gracias por este mensaje es un bálsamo de aliento y esperanza y sobre todo un recordatorio firme de convicción del amor y misericordia de Dios para moldear y restaurar el carácter y confianza entre la familia y el cuerpo de cristo, son una gran bendición. Saludos y que Dios les bendiga.

  • Es una bendición que Dios puso en su corazón para hoy, Dios q
    uiere una familia unida y que nuestro Señor Jesucristo reine en ella.Muchas bendiciones.