La Oración de su Nieto

A ti he clamado, oh Señor,y de mañana mi oración se presentará delante de ti. Salmo 88:13.

Invoqué en mi angustia al Señor, y él me oyó. Jonás 2:2.

Yo sabía que siempre me oyes. Juan 11:42.

Constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos. Romanos 12:12 y 13.

Ya era tarde y había llegado el momento para Patrick de ir a la cama. El niño abrazó cariñosamente a sus padres y luego, volviéndose hacia su abuela, también la besó y le dijo: –Buenas noches, abuelita, voy a acostarme. ¿Necesitas algo? –No, hermosura, pero, ¿por qué me preguntas eso? –Porque voy a hacer mi oración, fue la respuesta.

¿No es ésta una lección para nosotrosí ¿Es así como empezamos y terminamos nuestros díasí

Dichosos los abuelos que se benefician de las oraciones de sus nietos, y viceversa. ¡Qué privilegiados son los nietos cuyos nombres son pronunciados de rodillas cada mañana y cada noche por sus padres o abuelos! Por ejemplo, para los jubilados, ¿hay una actividad que tenga más valor? Muchos de ellos cuidan con esmero su jardín. ¿No merecen las jóvenes almas que tienen a su cargo ser cultivadas día tras día a fin de que lleven fruto para Diosí

A los 80 años de edad, el autor de estas líneas no ha olvidado la corta oración que su mamá le enseñó a pronunciar cada noche al pie de su cama, cuando aún era niño: «Señor Jesús, enséñame a conocerte y a amarte…».

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