Reflexiones Cristianas – Una foto Nueva

“Ahora pues, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaias 64:8).

“Esté más preocupado con su carácter que su reputación, porque su carácter es lo que usted realmente es, mientras su reputación es meramente qué otros piensan que usted es.” (John Wooden – Entrenador de baloncesto)

¿Qué nos trae más preocupación: lo que somos verdaderamente o lo qué los otros piensan qué somosí ¿Nos preocupa más nuestro interior o lo exterior? ¿Nos esforzamos en mostrar  los verdaderos sentimientos o la capacidad de ser hipócritasí

Muchas veces somos elogiados, distinguidos, agasajados y hasta recomendados por actitudes falsas, fabricadas, engañosas, inmerecidas. Las personas piensan que somos lo que no somos. Ven en nosotros valores que no existen. se impresionan por una embalaje que encubre un interior huero y mentiroso.

Si lo que está escrito arriba es un retrato nuestro, necesitamos inmediatamente alterarlo. No basta hacer retoques con un photoshop espiritual — necesitamos de un retrato nuevo. Y para eso, la mejor decisión es llamar el “fotógrafo” Jesucristo. Él, con mucho amor, nos toma en las manos y, como un alfarero que trabaja el barro, nos moldeará
hasta que una nueva vida sea formada. No  quedará nada del viejo retrato. Nuestra vida se volverá nueva, auténtica, brillante, capaz de contagiar y alegrar a todos que nos vean de aquel momento en delante.

Con Cristo en el corazón seremos cristianos. Con el amor de Cristo en nuestras vidas, seremos generosos y amorosos. Con la fe que Él Planta en nuestros corazones, seremos capaces de sobrepasar barreras, atravesar tempestades, escalar montañas de dificultades. Con la presencia de la Verdad adentro de nosotros, la hipocresía será derrotada, la
mentira será desterrada, la falsedad no será más invitada.

Seremos lo que somos y nuestro retrato espiritual nos mostrará, al mismo tiempo, por adentro y por afuera. Todos verán a Cristo en nosotros y sabrán que somos, sin dudas, hijos de Dios.

¿Usted continuará mostrando el viejo retrato o llamará al Señor para tomar una nueva foto?