Devocionales Cristianos – Si los amas, diles la verdad. Segunda parte

“…LAS DIFERENTES PARTES… SE AYUDAN MUTUAMENTE…” (Efesios 4:16 Castellano)

Cuando confrontes a alguien, sé específico y no generalices. No digas, por ejemplo, ‘Siempre eres antipático y desagradable.’ Sé más bien específico con algo como ‘Ayer fuiste bastante desagradable con la señora Julia.’

Las generalizaciones se reciben como un ataque a la persona, en lugar de una amonestación por su comportamiento. Además, la vaguedad de esas declaraciones no le permite saber lo que debe hacer para cambiar.

Habla con empatía; el verdadero tutor siempre trata de ponerse en el lugar del discípulo. El novelista John Erskine observó: “No podemos decir que nos hemos movido de nuestra postura ni un milímetro hasta que no nos hayamos “instalado” en el punto de vista del otro.”

Asegura a tu interlocutor que estás de su lado, que no eres su enemigo y que tu único deseo es que mejore en todo.

¿Por qué cuesta aceptar la crítica, normalmente?

Porque cuando se recibe, muchos entran en una espiral descendiente que les remonta hasta la infancia. En esos primeros años, algunos nunca se sintieron valorados, siempre fueron criticados y tildados de tontos e inútiles; por eso ahora la crítica les afecta de manera desproporcionada. Tienes que entender esa dinámica para acercarte a las personas de manera adecuada.

Con tus palabras de ánimo, haz hincapié en sus puntos fuertes y en sus dones para que eso les ayude a desarrollar su carácter. Gánate el derecho de confrontar a otros. Si los animas el 97 por ciento del tiempo, cuando llegue la hora de ser duro con ellos, tu amor y tu ánimo les resultarán genuinos. ¿Cómo va alguien a saber que estás de su parte si lo único que recibe de ti es crítica negativa?