Black CrossLa Valentía en la Biblia . Parte 2

“LEVÁNTATE, PORQUE ÉSTA ES TU OBLIGACIÓN… ¡ANÍMATE Y PON MANOS A LA OBRA!” (Esdras 10:4)

El pastor Andy Stanley escribe: “Tengo una tarjeta en mi escritorio que dice: ‘No tengas sueños pequeños, porque ésos no mueven el corazón de los hombres.’ Más de una vez esas palabras han impedido que ponga límites a mis ilusiones. Sé por experiencia que es imposible guiar a otros sin un ideal. Cuando los líderes dejan de anhelar algo, tarde o temprano sus seguidores dejarán de seguirlos. ¡Sueña! ¡Sueña a lo grande! En medio de esas ideas desordenadas que pasan por tu mente, una de ellas cobrará cuerpo y llegará a ser una visión para tu vida.” Todos los logros comenzaron como pequeños sueños en el corazón de alguien. Todas las cosas son creadas dos veces: primero en la mente y luego en la realidad.

Los soñadores dejan que sus mentes deambulen fuera de los márgenes de la realidad, haciéndose una imagen mental de cómo podría ser algo. Éstos no siempre los de más talento o estudios, sino los que no limitan su forma de pensar ni se ciñen a lo que otros han hecho. Hay que ser muy valiente para hacer eso. A la zaga de cada sueño hay un demonio de duda. En cuanto concibes un sueño, tu mente empieza a llenarse de razones de por qué no va a funcionar. Y habrá muchos a tu alrededor que confirmarán esos temores. A pesar de todo, tienes que proseguir y seguir soñando, si no quieres pasar el resto de tu vida llevando a cabo los sueños de los demás. “Levántate, porque ésta es tu obligación… ¡Anímate y pon manos a la obra!” (Esdras 10:4).