nombre-de-Jesus“…somos transformados… en su misma imagen…” (2 Corintios 3:18b)

Mas como Jesús, menos como el diablo – Parte 1

Llegar a ser semejante a Jesús no significa que pierdas tu personalidad, o ser un clon sin cerebro. Dios creó tu singularidad; por lo tanto no quiere destruirla con toda seguridad. La semejanza a Cristo consiste en la transformación de tu carácter, no de tu personalidad.

Pablo escribió: “…renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:23,24).

Cada vez que olvidas que el carácter, y no la comodidad, es la primera prioridad de Dios para tu vida, te frustras y te preguntas: ¿Por qué me ocurre a mí todo esto? Vida abundante no es ausencia de adversidad; ¡es crecimiento en medio de ella y victoria sobre ella!

Escucha: “…somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18b). “Sí, ¿pero cómo ocurre esto en la vida real?”, preguntarás. Por las elecciones que hacemos: escogemos hacer lo correcto y entonces confiamos en que el Espíritu de Dios nos dé poder, amor, fe, y sabiduría para hacerlo. Puesto que su Espíritu vive en nosotros, estas cosas están a nuestra disposición simplemente por pedirlas.

Cuando Josué estaba al lado del río Jordán, las corrientes retrocedieron sólo cuando se metió dentro. ¡La obediencia desata el poder de Dios! ¡Él aguarda que actúes primero! No esperes hasta que te sientas capaz o seguro de ti mismo. Sencillamente, da un paso adelante en tu debilidad, haciendo lo correcto a pesar de tus temores. Así es como colaboras con el Espíritu de Dios. De ese modo el carácter de Cristo se forma en ti.

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