la-palabra-de-Dios-biblia-“QUE LA PALABRA DE CRISTO HABITE EN ABUNDANCIA EN VOSOTROS, CON TODA SABIDURÍA…” (Colosenses 3:16 – LBA)

Profundízate en la Palabra de Dios – Parte 4

Aquí tienes otras tres formas de ayudar a profundizarte en la Palabra de Dios:

(1) ¡Escudriñarla!

Estudiar la Biblia implica – demandar más del texto y escribir tus pensamientos. La clave del aprendizaje está en hacer las preguntas adecuadas. ¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? ¡En otras palabras, estudiar debería llevarte al entendimiento!

(2) ¡Recordarla!

Quizás pienses que tienes mala memoria, pero en realidad tienes millones de ideas, verdades y hechos memorizados. Recordamos lo que es importante para nosotros, ¿verdad? Obtenemos enormes beneficios memorizando las Escrituras. Nos ayudará a resistir las tentaciones, a tomar decisiones sabias, a reducir el estrés, a ganar confianza, a ofrecer buenos consejos, y a compartir nuestra fe con los demás. Tu memoria es como un músculo: cuanto más la usas, más fuerte se hace. Empieza por escribir un versículo que te ha ayudado y llévalo contigo en una pequeña tarjeta. Repítelo en voz alta mientras trabajas, haces deporte, conduces, esperas, o cuando vas a la cama. La clave para memorizar las Escrituras es: ¡releerlas, releerlas, releerlas!

(3) ¡Meditarla!

Ningún otro hábito obrará más para transformarte que meditar diariamente las Escrituras. Mientras lo haces, literalmente estás siendo “…transformado[s]… en su misma imagen…” (2 Corintios 3:18b). David fue llamado “… varón conforme a Mi corazón…” (Hechos 13:22b). ¿Por qué? ¡Porque le encantaba meditar la Palabra de Dios! Escucha: “¡Cuánto amo yo tu Ley! ¡Todo el día es ella mi meditación!” (Salmo 119:97). ¿Quieres saber la clave para las oraciones contestadas y el secreto de una vida cristina exitosa? ¡Profundízate en la Palabra de Dios!

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