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¿Por qué La Confesión de Pecados En la Biblia? La Confesión De Pecados En La Biblia

La Confesión De Pecados En La Biblia

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Mucha gente tiene la falsa creencia de que el perdón de Dios puede será otorgado a ellos por algo que dicen o hacen. Esto está lejos de la verdad. Para recibir el perdón de Dios, debemos entender que no depende de nosotros, sino únicamente de Jesucristo. El apóstol Juan inicia su carta diciendo que Jesús «era desde el principio» (Versículo 1). Solo Dios puede perdonar los pecados del hombre, y este versículo está puesto para recordar que Jesús es Dios encarnado, así lo dice Juan 1:1;14 y Marcos 2:6-12.

Dios odia el pecado, porque el pecado es alta traición contra él y aleja al hombre de su creador. Las tinieblas son contrarias a la luz, así como Dios es contrario al pecado. No vivimos una vida de verdad cuando decimos que somos discípulos de Jesús y andamos aún en pecado. Si bien es cierto que cuando pecamos después de poner nuestra confianza en Jesús, ese pecado no quita el perdón y la justificación que hemos recibido de Dios. Pero el continuar, una práctica de pecado, es contraria a la vida abundante de Cristo. Conforme andamos en nuestro caminar con Cristo, la luz es más evidente y ella manifiesta las cosas que necesitamos cambiar. El pecado es más visible cuando hemos decidido seguir a Cristo que cuando estábamos en el mundo sin Él.

Cuando pecamos no significa que Dios cierra los ojos ante nuestra desobediencia, o que él baja su medida de justicia. En realidad Dios nos perdona porque Jesús cumplió con las demandas de justicia y pago con su propia muerte y sangre, la paga por el pecado. Así que, Dios es el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:26).

No esperes que tu mente se llene de pecados, confiéselos a Dios antes. Cuando un pecado invada su mente, pide perdón y admite tu culpa. Ora a Dios que perdone tu pecado por los méritos de Jesucristo. No necesitas una oración larga para esto, solo tienes que decir: dios, perdóname por tu misericordia y el amor de Jesús.

Ora con nosotros:

Dios perdóname por siempre creer que soy mejor que los demás. Cuando veo mis necesidades como las más importantes, colocando mis deseos en primer lugar. Mis peticiones como las más urgentes, y por considerarme como el que tiene menos culpa cuando fallo. Perdóneme, Señor, en el nombre de Jesús. Amén.

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