[CE-Peru]Rectitud, garantía de vida.

Estamos rodeados de testimonios edificantes, de personas ejemplares, coherentes, generosas. Pero tenemos la costumbre de fijarnos y hablar sólo de los escándalos que por ahí nos encontramos. El escándalo es la actitud o el
comportamiento que induce a otros a hacer el mal. El que escandaliza se convierte en tentador de su prójimo, y atenta contra la virtud y el derecho; puede ocasionar a sus hermanos la muerte espiritual. El escándalo constituye una falta grave si por acción u omisión arrastra deliberadamente a otro a una falta grave. La sabiduría de Dios no está con el perverso ni con el que vive entregado al pecado.

Es una realidad innegable que como hombres que somos, tenemos debilidades y flaquezas, que son evidentes a los ojos de los demás, sobre todo en algunas ocasiones, pudiendo provocar escándalos; somos responsables no sólo de nuestras acciones, sino también de la repercusión de ellas en la conducta de los demás. El escándalo es lo opuesto al apostolado, pues en lugar de acercar almas al Señor con el ejemplo de una vida cristiana, el que escandaliza aleja a los demás de Dios con el mal ejemplo de una vida tibia promoviendo una cultura inmoral.

Jesús nos alerta para que nunca escandalicemos a los demás con nuestra conducta y también para que no nos dejemos influir por los escándalos ajenos (Lucas 17,1 – 2). Los pequeños son para Jesús los niños, en cuya inocencia se refleja de una manera particular la imagen de Dios. Pero también son esa inmensa muchedumbre sencilla, menos ilustrada y por lo mismo, con más facilidad de tropezar en la piedra interpuesta en su camino. Pocos pecados tan grandes como éste que tiende a destruir la mayor obra de Dios, la redención, dando muerte al alma del prójimo quitándole la vida de la gracia, más preciosa que la vida del cuerpo, y causa de una multitud de pecados. Nuestra mejor actitud será esforzamos para dar el mejor testimonio, amando la justicia y buscando al Señor con corazón sincero para encontrar su sabiduría, clara comprensión que nos da la revelación en nuestras decisiones diarias. Cuando Dios nos infunde su fidelidad podemos pedirle que nos haga comprender claramente la vida y cumplir su voluntad. Los pensamientos equivocados, ponerlo a prueba, es decir cambiar nuestra fe por el progreso mundano, nos alejan del Señor.  

 

La inspiración divina colocó este pasaje seguido inmediatamente de otro que versa sobre el perdón imponiéndonos el deber de corregir al que peca, especialmente si es una persona cercana a nosotros, un familiar, amigo o conocido. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale (Lucas 17,3). Nuestra tarea no es entonces juzgar ni mucho menos buscar como detectives los talones de Aquiles de nuestro prójimo. Fijemos nuestra atención en las virtudes de los demás; cuando alguien nos escandalice con su conducta, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, teniendo fe en el poder de Dios (Lucas 17,4 – 6) guiándonos por la luz de Cristo, que es el poder y la sabiduría de Dios (1 Corintios 1,24) y en quien están todas las riquezas de la sabiduría y el conocimiento (Colosenses 2,3).

 

Señor, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces.
Por todos lados me has rodeado; tienes puesta tu mano sobre mí. Sabiduría tan admirable está fuera de mi alcance; es tan alta que no alcanzo a comprenderla. ¿A dónde podría ir, lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiría, lejos de tu presencia?
Si yo subiera a las alturas de los cielos, allí estás tú; y si bajara a las profundidades de la tierra, también estás allí; si levantara el vuelo hacia el oriente, o habitara en los límites del mar occidental, aun allí me alcanzaría tu mano; ¡tu mano derecha no me soltaría!
(Salmo 139,1 – 10).

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Que el Padre Dios te bendiga y te proteja, te mire con agrado y te muestre su bondad. Que el Padre Dios te mire con amor y te conceda la paz. 
Juan Alberto Llaguno Betancourt
Lima – Perú
                               
 
 
 
 


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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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