Buenos hábitos para la oración

habitos-para-la-oracion-biblia2Los Hábitos de oración según la biblia

“PEDRO Y JUAN SUBÍAN… A LA HORA NOVENA, QUE ERA LA DE LA ORACIÓN” (Hechos 3:1)

¿Cómo puedo hacer de la oración un hábito diario? Antes de responder, necesitas considerar dos advertencias:

(1) Para aquellos a quienes les gustan las fórmulas.

Jesús dijo: “…piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6:7b). Este tipo de personas toma apuntes en la iglesia, subraya lo que lee, y practica un régimen espiritual riguroso; tal vez seas uno de estos. Si es así, antes de ampliar tu lista, ¡para un poco! ¿Necesitas más hábitos – o hábitos más eficacesí A menudo, la disciplina espiritual se convierte en una camisa de fuerza llena de exigencias que eliminan de la vida el gozo. Muchos de nosotros no podemos vivir así durante mucho tiempo; y algunos que realmente se esfuerzan por hacerlo, desarrollan una actitud de arrogancia espiritual que hace que los demás queramos que fallen.

(2) Para aquellos que piensan que no necesitan ningún tipo de estructura.

No puedes crecer sin ninguna estructura, al igual que no puedes rebajar la grasa de tu cuerpo o incrementar tu capital simplemente quedándote sentado, esperando a que pase algo. No esperes a hacer ejercicios hasta que tengas ganas de hacerlo. Sé sincero, ¿cuántos días te sientes con ganasí “Hoy no, mis biorritmos están bajos; hace algo de frío afuera; va a llover; hace demasiado calor; me duelen las rodillas; el sofá está muy apetecible”. La lista es interminable. Mantener buenos hábitos de oración no es algo negociable. Ningún discípulo, por sí solo, va a crear una relación con Dios. Pero nunca desarrollarás una vida de oración enriquecedora y gratificante si lo intentas sin disciplina.

“CUANDO ORES.” (Mateo 6:5)

El equipo de Nueva Zelanda de la Copa de las Américas practicó durante dos años, seis días a la semana, ocho horas al día y llevó el deporte de vela a un nuevo nivel. La gente que es seria acerca de algo, siempre saca tiempo para ello de su programa. Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús acerca de la oración, Él empezó diciendo: “Cuando ores.” (Mateo 6:5). Él dio por hecho de que tendrían un tiempo regular de oración. ¿Se puede dar por hecho eso mismo en tu caso?

También dijo: “…cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta…” (Mateo 6:6). ¿Por qué ese hincapié en la privacidad? Porque las voces, el ruido, la música, el teléfono, los ordenadores, la televisión, los niños, los perros, los pájaros, y hasta el tictac de un reloj pueden hacerte perder la concentración. Así que aconsejó: “No intentéis luchar con las distracciones, porque vas a perder. Simplemente buscad un lugar tranquilo donde no las tengáis”.

Pero también hay otra razón: una vez que has encontrado tu “lugar secreto” y empiezas a usarlo regularmente, una especia de aura lo rodea. A veces, los matrimonios tienen un restaurante favorito donde van a cenar en ocasiones especiales; les encanta el ambiente; sus recuerdos les atraen allí devuelta como un imán. En ese sitio es fácil ser abierto e íntimo. Y cuando creas tal lugar de encuentro con Dios, anhelarás ir allí también. Cada vez te gustará más y con el tiempo se convertirá en el lugar más importante de tu vida. “¿Cuándo debería ir ahí?”, preguntarías. Por la mañana, si eres un “pájaro madrugador” o por la noche, si eres un “ave nocturna”. En otras palabras, cuando de verdad puedas concentrarte.

“…AL ORAR NO USÉIS VANAS REPETICIONES…” (Mateo 6:7)

Algunas frases suenan tan piadosas que las encadenamos juntas y a eso llamamos oración. La mayor parte del tiempo ni siquiera pensamos en lo que estamos diciendo: “Señor, ven conmigo en este viaje”. Jesús dijo: “…Yo estoy con vosotros todos los días…” (Mateo 28:20b). No necesitamos pedir al Señor que esté con nosotros si somos miembros de su familia; sólo tenemos que ser más conscientes de su Presencia. Pedirle que esté con nosotros cuando ya lo está, es un tipo de vanas repeticiones.

Otras frases piadosas son las que se oyen en la mesa. Nos sentamos delante de una “pesadilla” nutritiva: la grasa flota, la sal brilla, la comida está apilada como una montaña y los refrescos azucarados están listos para ayudarnos a bajarlo todo. Entonces oramos: “Bendice estos alimentos para que nos den fuerza y nutrición”. ¿Estás bromeando? Debemos honrar a Dios con nuestro cuerpo (ver 1 Corintios 6:20b). Pedirle que bendiga lo que es basura y darle valor nutritivo es como pedirle que haga que Nueva Delhi sea la capital de USA.

El Señor no quiere que acumulemos frases impresionantes ni que usemos palabras sin pensar en su significado. Él quiere que le hables de corazón – como harías a un padre a quien amas y en quien confías. Escucha: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). Dios sabe como te sientes y se preocupa por ti. Nada le importa tanto como lo que pasa en tu vida en estos momentos. Por lo tanto, habla con Él – ¡de corazón!

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2 comentarios

  1. AMEN….. GRACIAS POR HABLARME CADA DÍA PAPA, BENDICIONES HERMANOS.

    TE AMAMOS DIOS.

    DULCE GABRIEL ANTERMO

  2. jose gregorio sofia

    hermano pienso que debe ser asi como usted dice respecto como orar. YO creo que debemos de ser espontaneos lo que nos dicte nuestra conciencia o Yo interior y el corazon, pienso que eso es lo que quire DIOS QUE seamos realmente sinceros al momento de orar.

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