Discernir la intervención de Dios

oso y compasivo.
Santiago 5:11El Señor dio, y el Señor quitó; sea el nombre del Señor bendito.

Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto…

que el Señor es muy misericordioso

Pocas personas han pasado tan súbitamente de la prosperidad a una pobreza absoluta, como Job: en un día perdió toda su familia y su fortuna.

       Job habría podido acusar a los elementos naturales: el rayo que destruyó sus ovejas y el viento que barrió la casa donde estaban reunidos sus hijos. habría podido maldecir a los saqueadores que destrozaron sus rebaños. Pero, ¿qué consuelo le hubiese brindado? ¿Qué instrucción hubiera recibido?

En lugar de ello Job, quien conocía a Dios, discernió inmediatamente su intervención. Sabía que su prosperidad no era el resultado de sus esfuerzos o de circunstancias favorables, sino que era una bendición de Dios. Asimismo, aceptó que el Señor en su soberanía y perfecta sabiduría volviera a tomar lo que le había dado. ?¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? (Job 2:10), respondió a su mujer, desesperada por las desdichas que caían sobre ellos. Y él bendijo el nombre del Señor.

Discernimos fácilmente la mano de Dios cuando nuestras condiciones de vida son favorables, pero nos cuesta hacerlo cuando las circunstancias son adversas. Sepamos reconocer su intervención en toda prueba, cualquiera sea su naturaleza. Como Job, aceptémosla de parte de Dios, quien en su bondad quiere instruirnos y bendecirnos al final.