Decisiones y destino

1 Samuel. Todo lo podemos hacer en Cristo Jesús que nos fortalece. ¿De qué te sirve pasar el Mar Rojo si no vas tras las promesas de Diosí Por cada promesa que Dios tiene para tu vida, hay gigantes que se levantan. No, no es fácil pero es glorioso. Todos conocemos la historia de David y Goliat. I Samuel 17:39. Uno no es bueno para aquello que no practica. Yo me recuerdo la primera vez que oré por un enfermo, que vi el milagro ante mis ojos. Yo dejé a Sonia en su casa, éramos novios. Yo me recuerdo que me dijeron que me presentara con urgencia en la iglesia, era vigilia y cuando llegué, el pastor me dijo “prepárate para predicar ahora”. Tenía de la puerta del auditórium a la plataforma para decidir un mensaje, y empecé a hablar de Dios.

Hablé que los enfermos sanaban y se levantó un hermano, y me dijo: “Cash, yo siempre he tenido una pierna más corta que la otra”. Entonces yo hago así, y cuando lo hago, se dejan venir todos para ver. Usted sabe lo que se siente, y yo le digo “pierna, crece en el nombre de Jesús”. Era todo lo que sabía hacer, y la pierna crece delante de los ojos de todos, y el primero que se desmaya fui yo. Entonces dije “a orar por los enfermos”. Entonces, por enfermo que oraba, enfermo que se me moría; yo tenía que decirle “voy a orar por usted”, pero recuérdese que la vida eterna es mejor.

Me pasé gateando varios años, pero como la santa necesidad ha sido parte de nuestra vida, y alguien me dijo “hay algo más sabio que la sabiduría, la necesidad pronta y a tiempo”. Seguí hasta que empezaron los enfermos a sanar por miles en su misericordia. Pero no siempre las cosas de Dios son fáciles. David decía “yo no puedo con esto porque nunca he practicado, yo mejor voy a la batalla con lo que sé usar, sino Goliat nos va a matar”. Diga conmigo: “decisión”.

I Samuel 17:40-42. Diga conmigo: “Satanás, no me tengas en poco, te voy a dar duro, amén”. 1 Samuel 17:43-45. Aquel que se mete contigo, se mete con el Dios tuyo. Di conmigo: “Dios y yo somos mayoría, y el Ángel de Jehová acampa alrededor de aquellos que le tememos”. 1 Samuel 17:46. Ponga atención acá, la batalla no era entre piedras y lanzas, la batalla era de palabras, porque Dios salva con su Santo Espíritu y la Palabra de Dios es la espada del Espíritu. Estamos en una época de pelea donde debemos usar las palabras. Goliat se presentaba durante cuarenta días a pedir que alguien lo derrotara, ¿por qué si el diablo es tan poderoso, te tiene que hablar tantas veces al día? Tú no pierdes una batalla al menos que te convenzas que las vas a perder, eran palabras.

David decidió no oír a Goliat, oyó las promesas que el Rey daba. Le daré a mi hija al que venza a Goliat, lo exoneraré de impuestos, y David dijo: “¿dónde está el filisteo?”. Diga conmigo: “yo no voy a oír la voz de Jehová, sino la voz del Rey, que me da buenas promesas. Escrito está: si venciere, me sentaré a su diestra”. Esa es la oferta que debe oír, Dios inspira gente, Dios dijo “pasen el mar, allá te espera la tierra que fluye leche y miel”. Dios siempre ha funcionado a través de motivar a su gente, hace ofertas.

Tenemos que poner nuestra mirada en lo que Dios nos ha ofrecido. Tienes un llamado y ministerio. Dios no te dice que vas a perder algo, sino lo que vas a ganar. La vida eterna es para todo aquel que cree, pero cien veces más únicamente para el que lo deja todo. Tú has recibido a Jesús, tienes vida eterna, pero si no has dejado todo, sólo tienes vida eterna; pero cuando lo has dejado todo, tienes cien veces más. No a todos les pide Dios que dejen todo.

Si sólo dejas veinte por ciento de lo que él te pide, sólo eso tendrás, pero si lo dejas todo, tendrás cien veces más. Los que han dejado algo aplaudan más fuerte. David tomó decisiones, se decidió a ir allá. Saúl le dijo “no vas a poder, eres un jovencito”. El liderazgo obsoleto siempre dice lo mismo. ¿Sabe que el encargado de este congreso no pasa de veintisiete años de edad? Porque Goliat tenía derecho de pelear desde joven y David no tenía derecho. Nos llaman al ministerio, pero te dicen: “te tenés que casar primero”. ¿Por qué? “Es que, hermano, si tropieza con la novia”. Y yo le digo “¿Y si casados adulteran?

El diablo les metió eso en la cabeza. “Si no habla en lenguas, no puede ser ujier”. Que no hable chismes es mejor. La iglesia es para pecadores, no para bolsillos. David decidió ir contra el gigante y tomó sus cinco piedras, algunos dicen que son los cinco ministerios. Si es así, las hubiera tenido que lanzar todas, porque todos los ministerios matan gigantes. Pero David tomó cinco piedras por ser previsor, y debió haber aparecido el hermano que le dijo: “¿No que en Dios confíasí Con una piedra te basta”. Y yo le hubiera dicho: “Vas a pelear, entonces quédate allí, porque si no le doy a la quinta, mínimo sé correr”. Y aparece David cantando Jehová es mi Guerrero, y del otro lado, está Goliat con guardaespaldas, jabalina y todo.

Cuando mira a David rubio, de uno sesenta y nueve, le dice Goliat: “Vienes a mí como que si fuera perro”. Y David dice: “Ya caíste, soy el primero que te hace sentir perro”. Venía como león rugiente, pero ladraba. Satanás te hace GRRR, miau. ¿Por qué siempre el diablo te tiene que hacer sentir mal? ¿Qué tan amigo del diablo eres ya? ¿Qué tanto hablas con él? Tú no naciste para conocer al diablo, naciste para conocer la gloria de Jehová.

Parece ser que el papel se invirtió. Si soy tan pequeño, ¿por qué no sueltas la jabalina? Cuando dices “el diablo se desató contra mí,” es porque te tiene miedo. Si el diablo ha desatado demonios contra tu familia, finanzas, espíritus difamadores, mentirosos contra ti, es porque te tiene miedo, porque sino ¿por qué está moviendo el infierno entero contra ti? Y tú le vas a decir “pero yo vengo contra ti con piedritas y una ondita, sólo que te cuento que con esto sí tengo práctica”. La lucha no era entre piedras y jabalinas, no era entre tamaños de personas, era entre palabras.

Goliat le dice: “Hoy daré tu carne entre las aves”, y David le dijo: “hoy te voy a cortar la cabeza y a todos los filisteos”. Si quieres hablar, yo hablo mejor; es mi palabra contra su palabra. Y mi palabra está inspirada por Dios. Es una batalla de palabras, mayor es el que está en mí que el que está afuera. El diablo te dice: “Estás enfermo”. Por la herida de Cristo he sido sano. Si tan poderosa es la palabra del diablo, ¿por qué la repite tantas veces al día? En tu boca está el milagro. ¿Por qué le pegó en la frente? Hay una figura escondida, porque Goliat estaba derrotando a Israel a través de poner pensamientos. Y David dijo: “Te voy a dar donde sale todo lo que se levanta para que el pueblo no conozca a Dios, te voy a dar en la cabeza”.

A veces necesitamos nosotros el ondazo y sacarnos todas las ideas locas que tenemos en la cabeza. Goliat ha provocado al general del ejército que está aquí en Ensancha, y el filisteo tiene que caer. Es un asunto de palabras, todo el tiempo nos entran palabras en la mente. David decidió pelear con lo que tenía y no con lo que no tenía; con lo que sabía, no con lo que no sabía. Decidió pelear en el nombre de Jehová de los ejércitos, no en su nombre. Decidió desafiar el liderazgo que estaba obsoleto, que perdía toda una batalla. Decidió usar armas no convencionales y armaduras no convencionales. Tienes que tomar decisiones en tu ministerio. Usa lo que tienes y no lo que no tienes. Haz algo con lo que tienes, con lo que te has entrenado y eres diestro, no con lo que nunca te has entrenado. La gente me dice “con tanta unción, ¿cómo se le ocurre hacer una broma?” Y le contestó: “Y usted tan serio, sin que le caiga una gota de unción”. ¿Qué quiere que haga? Estoy imponiendo manos y toco los dedos de la gente y cae llena del poder del Espíritu Santo. A veces voy con el micrófono y la Biblia, toco a alguien con el pie, lo toco y cae lleno. Hermano, pero con el pie. Jesús escupía gente, agradezca que no le escupo.

Las decisiones hay que tomarlas. Pasado por mucho tiempo, voy y vengo, pero las cosas no cambian en los ministerios de mis amigos, y me doy cuenta que han detenido una decisión por años. Simplemente, dejan que el tiempo pasa. El mal líder es el que nunca toma decisiones, no tiene valor de tomar decisiones. Cuando la gente toma decisiones, empieza a medir la consecuencia de la decisión. Ve el Modelo de Jesús, la iglesia va a crecer. ¡Decide! “Pero es que no me conviene”, dices. Estás tomando decisiones por conveniencia, no porque sean correctas o incorrectas.

Uno decide lo correcto y no mide la consecuencia. Era correcto derrotar a Goliat, pero si me mata, por lo menos que comience conmigo. Diga conmigo: “Voy a hacer lo correcto, no lo que conviene”. A algunos de ustedes no les conviene pagar impuestos, pero es lo correcto. No les conviene andar entre pecadores, porque ¿qué dirá la gente? pero es lo correcto. En Ensancha el año pasado, les enseñé lo que se había perdido, y les conté que empecé a practicar golf y me sacaron en una página Rich and Famous. Es mejor ser rico y famoso, que pelado y desconocido.

Si vas a desafiar el estatus, prepárate. La gente dice: “¿Para qué un templo tan grande? No se preocupe, no a cada rato se pueden hacer. Algunos de ustedes son tan “santos” que ya Dios no los puede usar. “Mata y come”. “Yo no como de eso, Señor”. Ahora Pedro le decía las nuevas leyes al Señor. “Yo nunca he comido eso, Señor”. Pedro no quería andar entre la gente. Tan rápido se nos olvida de dónde nos sacó Jesús. Cuando tienes una iglesia creciente nueva, y viene gente con vestimenta poco adecuada, si usted no anda pecando con los ojo, ¿cuál es el problema que venga? Pero si usted dice: “Ay qué tentación”. Es porque seguro en su casa está viendo esas cosas.

Usted me dice: “No deberían entrar”. Entonces salgamos a las calles. El problema son las paredes, botémoslas. De que la gente va venir a nuestro Señor va a venir. Adán decidió comer de lo prohibido y la humanidad entera cayó. Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas. Jacobo decidió comprarla y la historia cambió porque la Biblia debió haber sido escrita. El Dios de Abraham, de Isaac y Esaú, pero ahora dice “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. Noe decidió construir la barca y salvó la raza del diluvio. A Abraham le entregaron la tierra prometida y salir de Egipto; Gedeón decidió vencer su temor y salvar a su nación de los filisteos. Moisés decidió extender la vara y salvar a todo un pueblo de la esclavitud; Jacob decidió hacer un voto con Dios y El le volvió uno de los hombres más rico que ha existido. David decidió pelear contra Goliat y Dios lo levantó y lo puso por Rey. Salomón decidió pedir sabiduría y Dios lo hizo el hombre más rico en la faz de la tierra.

La mujer con flujo de sangre decidió tocar el manto del Señor y quedó sana. El hijo pródigo dijo “me levanté e iré con mi padre”, y el padre le puso calzado nuevo e hizo una fiesta. Tú decidiste venir a Ensancha y tu vida va a cambiar. Yo me decidí a hacer Noches de Gloria, y me recuerdo que los enfermos empezaron a ser sanos y una jovencita me dijo que lo hiciéramos en el coliseo. Y me dijeron “invitemos a un cantante famoso”, y yo dije “con trampa, no, que venga los que quieran la Presencia de Dios”. Y se llenó ese lugar por tres noches. Cuando estábamos con los pastores de Ecuador, ninguno quiso pagarla. Yo lo decidí, y lo hice tres semanas antes de empezar a construir el templo, porque a Dios no se le acaba el dinero, y decidí comprar equipo para filmar el primer programa.

Allí empezaron las Noches de Gloria, qué tal si decido que es muy caro, la historia sería diferente. Así que si es un líder, decida. Tiene que tomar decisiones. Yo llego a las iglesias y digo “¿qué pasó con eso?” “Es que, es que…” la misma cantaleta de siempre, “¿que va decir la gente?”. No eres merecedor de ese cargo, ¿qué va decir Dios que te puso en ese cargo? Tienes que decidir.

Moisés por ser tartamudo, quiso librarse, pero no pudo. El decidió quedarse tartamudo, aunque hizo la obra de Dios. Hay gente que tú decidiste que existiera y qué hiciera, en lugar de que tú lo hicieras. Si Jimmy no decide irse a Honduras, le dijo a su esposa, “yo nací para servir a Dios, ¿me acompañas o te quedasí Y se fue la mujer, y en una Noche de Gloria fue liberada, agarró las maletas y se fue a Honduras con su esposo. Ahora tiene un mega ministerio.

Sólo tus decisiones que no las toma Dios por ti, pueden darte un mejor destino. Destino y decisión van de la mano. Diga conmigo: “Mi destino depende de mi decisión”. Mis hermanos, hoy puedo orar por ustedes y que caigan llenos del poder de Dios, pero eso no va a cambiar tu destino, va a cambiar cuando tomes la decisión.

Yo pude haber decidido volver a nuestro país un centro de avivamiento, pero ¿es esa la voluntad de Dios o es hacer discípulosí

Cuando empezamos a construir aquí, no teníamos ni para los cimientos. Había que hacerla en menos de dos años, no teníamos ni miembros, 300 boletas de promesas de fe, que solo el 60 por ciento cumplió. Sin ninguna probabilidad humana. La unción trae los recursos. ¿Qué tal si volteo a ver la cuenta y decido que no? ¿Estaríamos aquí? No.

Orar es una decisión, ayunar, leer más la Palabra, contratar buena gente. ¿Cuál es la diferencia entre el varón y el siervo? El siervo de Dios sirve, el varón de Dios tiene carácter, está formado.

Es la palabra que tú tienes en contra de ellos. ¿Cuántos creen que Dios es su guerrero? Ponte de pie, saca tu onda, siente la unción, levántate rápido. ¡Tómala, es tuya!

Carlos Luna