Algunos Aspectos de la Gloria de Cristo

Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz,es el que resplandeció en nuestros corazones,
para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. 2 Corintios 4:6.

En el capítulo 8 del libro de los Proverbios Salomón evoca algunas de las glorias del Hijo de Dios, con el título de “la Sabiduría”: él es “desde el principio” (v. 23). El apóstol Juan nos lo presenta así: “En el principio era el Verbo… y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios” (Juan 1:1-2).

Nos es presentado al lado de Dios, como el Hacedor de la creación (Proverbios 8:30). Juan especifica: “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3). El apóstol Pablo también escribió: “Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17).

Él era la delicia de Dios, “teniendo solaz delante de él en todo tiempo” (Proverbios 8:30). A esto se agrega un gozo inesperado: Se regocija “en la parte habitable de su tierra” (v. 31). Tenía ante sí el inmenso universo cuando Dios “formaba los cielos… cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo… cuando ponía al mar su estatuto… cuando establecía los fundamentos de la tierra” (v. 27-29); y su interés se concentraba en ese espacio ínfimo, la Tierra, donde habitarían los hombres.

De antemano sabía cuánto tendría que sufrir en esta tierra, a la cual iba a descender para buscar y salvar a hombres pecadores en rebelión contra él. Y su amor por ellos era (y permanece) tan grande, que se regocijaba pensando en los resultados de la obra que iba a cumplir para salvarlos (Hebreos 12:2).