Decisiones Tomar decisiones. Primera parte

“ENCOMIENDA AL SEÑOR TUS OBRAS Y TUS PENSAMIENTOS SERÁN AFIRMADOS” (Proverbios 16:3)

Si a lo largo de toda la vida te han estado advirtiendo contra el peligro de tomar malas decisiones, el temor a equivocarte puede hacer que pierdas oportunidades dispuestas por Dios. “Y si la trompeta diera un sonido incierto, ¿quién se prepararía para la batalla?” (1 Corintios 14:8). No seas como esa mula que se encontraba delante de dos montones de heno; incapaz de decidir de cuál comer, al final se muere de hambre. ¡Debes actuar! Tu necesidad de hacer las cosas a la perfección y tu deseo de controlar todo te dejará estancado. Para evitarlo:

1) No trates de agradar a todo el mundo. “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en el Señor será exaltado” (Proverbios 29:25). Cerciórate de qué cosas te hacen sentir realizado, y si eso se encuentra en la voluntad de Dios, planea tu carrera basado en las mismas y no dejes que las opiniones de los demás te detengan o enturbien tu visión.

2) Con el tiempo cambiarán tus metas. Lo que se necesita hoy quizás no sea lo adecuado para ti dentro de un año. Por ello evalúa continuamente tus planes y sé flexible para cambiarlos. “Podemos hacer nuestros planes, pero el Señor determina nuestros pasos” (Proverbios 16:9 NTV). Cuando tu instinto espiritual se opone a algo, préstale atención.

3) Si Dios está de tu lado, prevalecerás. Una vez le preguntaron a Abraham Lincoln si estaba seguro que Dios estaba de su lado. Su respuesta fue: ‘Pues la verdad es que no lo he pensado; lo que sí me preocupa, en cambio, es saber que yo estoy del lado de Dios.’ Es normal especular sobre cómo te gustaría que sucedieran las cosas, pero Dios es el único que controla el futuro. Confía en Él. “Encomienda al Señor tus obras y tus pensamientos serán afirmados” (Proverbios 16:3).

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