educando-a-tus-hijos-5“[HAY]… TIEMPO DE CALLAR Y TIEMPO DE HABLAR” (Eclesiastés 3:7)

¿Cómo Enseñar a tus hijos a tomar decisiones? Parte 4

Enséñales a tus hijos a cuestionarse lo siguiente:

1) ¿Es éste un buen momento para tomar esta decisión? Solemos lamentarnos de aquellas decisiones que tomamos a la ligera.

“[Hay]… tiempo de callar y tiempo de hablar” (Eclesiastés 3:7). Se toman decisiones apresuradas a causa de situaciones determinadas, en las que juegan un factor importante la presión que sentimos en el momento, o la influencia de los compañeros, o los cambios de humor o las emociones pasajeras, como la soledad, etc. Cuando cambia la situación, nuestro sentir también lo hace y nuestras decisiones ya no parecen tan claras.

Se debe considerar si se puede aplazar la decisión, con el fin de reducir o eliminar el riesgo. Si los niños se sienten presionados, se desesperan y toman decisiones prematuras; pero si saben que pueden tomarse el tiempo que necesitan, sus reacciones son más sabias y con ello se evitarán futuros pesares. Hay que ayudarles a entender que Dios “…ha hecho todo apropiado a su tiempo…” (Eclesiastés 3:11 LBLA). Eso les dará la oportunidad de sopesar bien sus alternativas y dar lugar a la guía de Dios.

2) Si estuviera dando un consejo a un amigo (a Pablo o Susana), ¿les sugeriría esto mismo?

El cambiar de perspectiva a veces nos permite considerar mejor nuestras opciones.

Si sus emociones están en juego, los niños tienen una visión más limitada y pasan por alto varias posibilidades importantes. A veces los adultos imponen su modo lógico y racional de ver las cosas, pero se encuentran con resistencia por parte de los jóvenes. Sin embargo, al incluir a Pablo o Susana en la ecuación, se amplía su perspectiva.

Y algo más: Es muy bueno hacer una revisión del proceso de toma de decisiones con tus hijos, a fin de ayudarles a ponderar lo eficiente que resultó. Habla de cómo se enfrentaron a la situación concreta y pregúntales su sentir respecto al resultado. Si están contentos, felicitalos; si no, diles: ‘Lo siento. ¿Qué crees que puedes cambiar la próxima vez?’ En lugar de juzgar sus fallos, recompensa sus éxitos.

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