libres-del-temor---rostro-mujerVivir libres de temor. Parte 2

“NO TEMAS, PORQUE YO ESTOY CONTIGO…” (Isaías 41:10)

La expresión “no temas” aparece un gran número de veces en la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis. ¿Por qué? Porque Dios sabe que el temor no es solo nuestro mayor enemigo, sino también nuestro constante compañero, y quiere que lo venzamos. Alguien escribió: “Piensa en esa “burbuja” que te has creado, como una cárcel. En ella se encuentran todas las normas de lo que se puede y no se puede hacer, el conjunto de creencias que se han formado sobre la base de pensamientos negativos y las decisiones que has acumulado y reforzado a lo largo de la vida. Cada miedo es como un barrote de esa cárcel.” Afortunadamente, puesto que los temores no son más que sentimientos, es posible, mediante la fe en Dios, eliminar aquellos que no nos convienen y quedar libres de ellos.

¿Se puede, entonces, vivir totalmente libres de temor? La respuesta es negativa, como explica el escritor Michael Ignatieff: “Vivir libres de temor no es lo mismo que no tener nunca miedo. Es sano, de hecho, sentir miedo de vez en cuando; el temor es un gran maestro. Lo que nos perjudica es vivir llenos de temores, dejando que éstos dicten tus decisiones y definan tu persona. Vivir sin temor es enfrentar los miedos, ver lo que hay de verdad en ellos sin dejar que estos moldeen y definan tu vida. Vivir sin temor implica tomar ciertos riesgos, en lugar de ir siempre a lo seguro. Significa no aceptar el estatus quo cuando sabes que las cosas podrían ser diferentes. Significa no conformarse con menos de lo que te corresponda, aquello a lo que tienes derecho porque lo has ganado con el sudor de tu frente.” Y añadamos, vivir libres de temor es también no conformarse con nada que no sea lo que Dios ya ha dispuesto para ti.