manos-orando-para-Jesus«…QUE SIGÁIS SUS PISADAS» (1 Pedro 2:21b)

Vuelve a mirar a Jesús – Parte 2

Vamos a fijarnos por un momento en dos cosas más que observamos en Jesús:

Nunca sintió que tuviese que demostrar a nadie Quien era. Y nos da aquí un firme consejo: «No… echéis vuestras perlas delante de los cerdos…» (Mateo 7:6b). No tienes que demostrar nada a nadie. Los que criticaban a Jesús en el Calvario decían: «Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz»(Mateo 27:40b). ¿Cómo reaccionó Él? No dejó que la ignorancia de los demás Le intimidara ni alterase sus planes en modo alguno. Él ya contaba con la aprobación de su Padre: «Este es mi Hijo amado, en Quien tengo complacencia» (Mateo 3:17b). Él sabía que cuando tienes eso, nada más es importante.

Nunca malgastó el tiempo contestando a las críticas. Escucha:

«Pero Jesús no le respondió ni una palabra, de tal manera que el gobernador estaba muy asombrado» (Mateo 27:14). Jesús respondía al hambre; respondía a la sed; respondía a los buscadores. Sin embargo, nunca malgastó el tiempo con gente que intentaba meterle en una trampa. No tienes ninguna deuda con quien te critica:«No hables a oídos del necio, porque menospreciará la prudencia de tus razones» (Proverbios 23:9). Nunca se ha construido un monumento a algún crítico. ¿Por qué? Porque son espectadores, no personas que actúan. ¿Por qué dar tiempo a quien te critica cuando no estás dedicando el tiempo suficiente a tus amigosí Salomón dijo: «Quítate de delante del hombre necio, porque no hallarás ciencia en sus labios» (Proverbios 14:7). Mantente con la mirada en Él.

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