La Biblia y los problemas
Problemas Gigantescos Y La Biblia

¿Que Hacer Cuando Tienes Problemas Gigantescos?

“SALIÓ ENTONCES DEL CAMPAMENTO DE LOS FILISTEOS UN PALADÍN LLAMADO GOLIAT” (1 Samuel 17:4)

Cuando nos enfrentamos a problemas “gigantescos”:

1) Su envergadura puede intimidarte.

Y no ayuda mucho el que los que te rodean, incluidos tus líderes, se pongan a cubierto. En esos momentos debes echar mano de victorias pasadas; victorias sobrenaturales semejantes a las del Paso del Mar Rojo o la caída de los muros de Jericó. ¿Cómo es tu Dios de grande?

2) Sus palabras pueden hacerte dudar.

Al escuchar Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo “tuvieron mucho miedo” (1 Samuel 17:11). Palabras como “el tumor es maligno”, “la empresa va a reducir personal”, “ya no te quiero”, “nuestro hijo es drogadicto”, “el banco nos va a quitar la casa”. ¿Cómo reaccionas antes esos mensajes? Acude a la Palabra de Dios que es viva y transformadora, que transciende toda circunstancia y prevalece ante toda opinión. “La hierba se seca y se marchita la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre” (Isaías 40:8).

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3) Hay una pequeña “abertura”, búscala.

Se dice que Goliat podía lanzar su lanza hasta la mitad de un estadio, así que se supone que David se encontraría a esa distancia de él. Además, Goliat tenía una armadura que lo protegía de la cabeza a los pies, salvo una pequeña abertura entre los ojos y la frente. Y ahí fue precisamente donde apuntó David. Eso nos enseña algo. Cuando pides una solución a Dios, tal vez ésta se presente en forma de una pequeña abertura en lugar de un gran boquete. Cuando te la muestre, confía en que Él te ayudará a pasar por ella. La respuesta de Dios no busca aumentar tu bienestar sino reforzar tu confianza en Él. De esa manera, no sólo serás capaz de enfrentarte a ese gigante sino también a otros que puedan aparecer en el futuro.