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Versículos Bíblicos Con 25 Principios Para Este Año Nuevo

Año Nuevo: Amar más profundamente

Y es mi oración que vuestro amor abunde más y más. Filipenses 1:9

Con el Año Nuevo delante de nuestros ojos, es un buen momento para reflexionar sobre cómo podemos amar más profundamente a los demás. A veces resulta difícil mostrar amor a todos, especialmente a aquellos que han causado profundo dolor en nosotros. Es en estos momentos que podemos buscar el poder de Dios para amar incondicionalmente, así como somos amados por Cristo.

Nuestro amor se expresa más allá de las palabras y es revelado por nuestras acciones. Juan escribió:

“Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” (1 Juan 3:17-18).

El amor de Dios es un compromiso activo en los corazones de sus hijos. Somos las manos, los pies y el corazón de Jesucristo para ministrarnos unos a otros y al mundo. Cuando amamos en vez de devolver el odio, somos más parecidos a nuestro Señor.

¿Cómo podemos amar profundamente en el Año Nuevo?

Amar más profundamente pidiéndole al Señor que haga nuestros corazones más sensibles a las necesidades de los demás (1 Juan 3:17).

Amad más profundamente buscando el poder de Dios para amar a los que nos odian (Lucas 6:27).

Amad más profundamente dando lo mejor de nosotros en dones y ofrendas para el reino de Cristo (2 Corintios 9:7).

Amad más profundamente mostrando misericordia a los que no la merecen (Lucas 10:37).

Ama más profundamente sometiéndote humildemente a aquellos que son nuestros líderes (Hebreos 13:17).

Amar más profundamente usando nuestros dones espirituales y talentos naturales para edificar la iglesia de Cristo (Efesios 4:11-13).

Amar más profundamente resistiendo el chisme y hablando solamente palabras de fe (Efesios 4:29).

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Año Nuevo: Versículos Bíblicos y Principios para Seguir

Comienza el Año Nuevo: Orar más intensamente

La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

A veces es difícil seguir orando cuando no vemos la evidencia de nuestras oraciones. Personalmente he tenido momentos en los que he luchado con perseverancia a través de la oración. Hay veces que siento un gran mover en el Espíritu como si las cosas que no puedo ver estuvieran en movimiento. Más aún, un poco más tarde, siento que mis oraciones no van a ninguna parte. Es en esos momentos soy más tentado a dejar de orar.

Sin embargo, cuando quiero detenerme y pasar a otra cosa, estoy obligado por el Espíritu de Dios a seguir orando sin importar cómo me siento o lo que veo en el sentido natural. Dios conoce el principio y el final de cada historia de la vida. Debido a que Él está finalmente en control, puedo tener paz sobre mi oración aunque no vea que las cosas estén sucediendo según mi entendimiento.

Cuando hemos decidido vivir una vida justa, nuestras oraciones son más poderosas de lo que podríamos imaginar. Satanás quiere que nos rindamos porque sabe que nuestras oraciones inhiben sus planes malignos. Cuando Daniel oró, Dios inmediatamente envió una respuesta; pero, el ángel fue retenido por el diablo durante 21 días (Daniel 10:12-13). Hay una batalla espiritual que se está llevando a cabo, y nuestras oraciones son una parte de la armadura espiritual (Efesios 6:18). ¿Cómo podemos orar con poder en este Año Nuevo?

Podemos orar con poder con un tiempo constante diario para orar (Efesios 6:18).

Podemos orar con poder al confesar y arrepentirnos de nuestros pecados (1 Juan 1:9).

Podemos orar con poder cuando estamos unidos con otros creyentes (Mateo 18:20).

Podemos orar con poder hablando la palabra de Dios a Él (Salmo 119:170).

Podemos orar con poder cuando andamos por fe y no por visto (2 Corintios 5:7).

Para este Año Nuevo: Estudie más diligentemente

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,.. que usa bien la palabra de verdad. 2 Timoteo 2:15

Muchos de nosotros peleamos la buena batalla de la fe. Queremos ser más fieles, queremos expresar una fe genuina en Dios, y queremos esforzarnos por vivir no por lo que vemos, sino por lo que creemos. Más aún, si no hacemos un tiempo para leer y estudiar las Escrituras diligentemente, nuestra fe será anémica y raquitica.

Pablo escribió en Romanos 10:17, “Así que la fe viene del oír, y del oír por la palabra de Dios”. Nuestra habilidad para crecer en fe proviene de nuestra capacidad de escuchar, conocer y vivir la palabra de Dios. El descuidar la disciplina de estudiar la palabra hace que nuestra fe sea sacudida en tiempos difíciles.

La lectura diaria de la Palabra de Dios, aun en pequeños incrementos, puede edificar nuestra fe. El Espíritu Santo puede hablar a nuestros corazones con la verdad de las Escrituras. Cuando sentimos duda, temor, arrepentimiento o amargura en nuestros corazones, es la palabra de Dios la que nos mantiene en el camino correcto.

Nuestro llamado de Dios va más allá del conocimiento de las Escrituras. Estamos llamados a ser hacedores de la palabra y no solamente oidores (Santiago 1:22-25). A medida que vivimos la Palabra de Dios, nuestra fe se fortalece y nos encontramos caminando en nuestro llamado. ¿Cómo podemos estudiar la palabra de Dios más diligentemente?

Podemos hacer tiempo todos los días para leer y meditar en las Escrituras (Josué 1:8).

Podemos escuchar a los predicadores de sana doctrina mientras nos enseñan de la palabra de Dios (Romanos 10:14-15).

Podemos anotar de lo que hemos leído en nuestra Biblia (Jeremías 30:20).

Podemos profundizar en nuestros estudios de las Escrituras para buscar el significado original de las palabras (2 Timoteo 2:15).

Podemos leer libros, blogs o artículos de sana doctrina que nos ayudan a aplicar la palabra de Dios (Tito 1:9).

Año Nuevo: Perdonar más libremente

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Salmo 32:1

Ser perdonado del pecado es uno de los momentos más liberadores de la vida del creyente. Nuestros pecados pueden separarnos de Dios y perseguirnos con arrepentimiento, culpabilidad y vergüenza. Cuando experimentamos el perdón de Dios, también podemos perdonar a otros de sus transgresiones contra nosotros. El perdón es una elección que hacemos por gratitud y obediencia al Señor.

A veces puede ser difícil perdonar y olvidar, especialmente si la otra persona o personas permanecen sin arrepentimiento por sus pecados contra nosotros. Es en estos momentos podemos orar al Señor y trabajar en perdonar a los que nos hicieron daño. Al hacer esto, podemos ser libres de guardar amargura contra ellos. El Espíritu Santo hace una gran obra interna en nuestros corazones, y somos liberados para cumplir los propósitos que Él ha puesto en nosotros.

Perdonar más libremente no significa ser libre del dolor que nos causaron. Las consecuencias de sus acciones pueden permanecer a pesar de nuestro perdón. Al perdonar a los demás, nos libramos del engaño de buscar venganza y dejamos que Dios cuide de nuestros enemigos. ¿Cómo podemos perdonar más libremente?

Perdonamos más libremente cuando elegimos perdonar por obediencia (Lucas 6:37).

Perdonamos más libremente cuando pedimos al Señor que sane nuestros corazones de las heridas de los malvados (Salmo 147:3).

Perdonamos más libremente cuando recordamos que hemos sido perdonados de nuestros pecados (Colosenses 3:13).

Perdonamos más libremente cuando aceptamos que Dios será nuestro Vengador (Romanos 12:19).

Perdonamos más libremente cuando dejamos ir una actitud no perdonadora (Hebreos 12:1).

En este Año Nuevo: Servir más Diligentemente

10. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. 1 Pedro 4:10

Desde pequeño, enseño a mi hijo a servir. Muchas veces no entiende el significado de la palabra, pero esto no importa, el entiende la actitud del servicio.

Como discípulos del  Señor Jesucristo, tenemos el poder de Dios para servir a otros dentro de nuestros ministerios, en nuestros trabajos, en nuestros hogares y en nuestra comunidad. Nuestro servicio dado a otros (sea que se lo merezcan o no) habla de nuestro amor a Dios y de Su gracia dada a nosotros. Muchas veces las personas que servimos son amables y agradecidas. Pero, hay quienes no son agradecidos y no están dispuestos a mostrar gracia por lo que se les ha dado. Aún así, no les servimos a ellos, sino al Señor.

Cuando nos enfocamos en servir a Cristo, sentiremos la paz y el gozo de Su Espíritu Santo, aun en medio del trato con la gente difícil. Somos fortalecidos por el conocimiento de que Dios tiene recompensas eternas para aquellos que sirven a otros. ¿Qué debemos hacer para servir más diligentemente este año?

Servir a Dios y no a la gente. Efesios 6:7.

Servir en los dones espirituales dados por el Espíritu Santo (1 Corintios 12:4-11).

Servir con una actitud de amor y gracia a los que viven en la familia de la fe (Gálatas 6:9-10).

Servir en el poder de Cristo (1 Pedro 4:10-11).

Sirve a otros para que den gloria a Dios (Mateo 5:16).

Oración Para Este Año Nuevo

Amado Dios, quiero amar más profundamente en este Año Nuevo. Necesito que Tu Espíritu me dé poder más allá de mis habilidades naturales para mostrar tu amor. Señor, quiero ser un guerrero de oración más constante en este Año Nuevo. Por favor renueva mi llamado a interceder y que confíe en Ti con todo mi corazón.

Señor Jesús, quiero conocer mejor tu palabra. Oro por fortaleza para ser consistente en mi lectura diaria, estudiando y viviendo tus mandamientos. Quiero mi Dios perdonar más libremente en este Año Nuevo. Necesito Tu ayuda para quitar mi necesidad de venganza. Padre confío en Ti para corregir todos mis errores.

Padre bueno, quiero servir más diligentemente este año. Ayúdame a discernir espiritualmente para servir donde Tú quieres que vaya. En el nombre de Jesús, amén.

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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