La Religión Legalista y la Biblia

La Religión legalista y la Biblia

“EL QUE NO AMA NO HA CONOCIDO A DIOS…” (1 Juan 4:8)

En cuanto a ritos religiosos, los fariseos eran expertos en cómo practicar la circuncisión, las leyes alimenticias, los códigos de vestimenta, etc. Estas prácticas les permitió decidir quiénes estaban “dentro” y quienes “fuera”. Peor aun: los que estaban “dentro” se pusieron a juzgar a los que estaban “fuera”. ¿Te suena familiar? Dallas Willard escribió: “¿Cuántas personas se sienten radicalmente y definitivamente repugnadas por cristianos rígidos, sin sentimientos, inaccesibles, espiritualmente apagados y insatisfechosí Y sin embargo, por todas partes encontramos cristianos así… Una de las grandes causas del sufrimiento humano y de la rebelión contra Dios surge cuando las personas no son entendidas o se sienten acosadas en el plano espiritual”.

Cuando nuestras vidas no están caracterizadas por una alegría genuina y devoción a Cristo, nos ponemos a buscar alternativas para mostrarnos superiores a los que clasificamos como “del mundo”. Jesús no hizo esto; cuando le pidieron que explicara en qué consistía la Ley, Él dijo: “Amarás al Señor tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Pablo escribió: “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Corintios 13:1). Es posible pensar que te estés volviendo cada vez más espiritual cuando en realidad te estás convirtiendo en lo que el escritor Mark Twain llamó “un buen hombre en el peor sentido de la palabra”.

Winston Churchill tenía un oponente político llamado Stafford Cripps, un hombre que caía mal a muchos por su santurronería engreída. Cierto día, así lo relatan, Churchill vio a Cripps pasar y comentó: “Por ahí va ‘Dios’, pero sólo por la misericordia de Dios…”. El argumento más poderoso para el cristianismo son los creyentes que sacan fuerzas de Cristo; el más fuerte contra el cristianismo son los cristianos engreídos, fustigadores y complacientes. Así que, ¿qué clase de creyente eres tú?

“EL QUE NO AMA NO HA CONOCIDO A DIOS…” (1 Juan 4:8)

Para saber si padeces de “religión legalista”, pregúntate:

(1) ‘¿Soy auténtico?’

En la escuela dominical, un niño pequeño siempre tenía todas las respuestas a las preguntas. Así que, cuando el profesor le pregunto: “¿Qué es marrón, peludo, tiene una larga cola y almacena nuecesí”, él murmuró en voz baja: “Supongo que la respuesta es Jesús, pero más bien me parece que es una ardilla”. A menudo intentamos decir cosas que suenan espirituales para impresionar a los demás, aunque la gente no tenga ni idea de lo que estamos hablando. ¡Sé real!

(2) ‘¿Soy criticón?’

John Ortberg escribió: “Tan pronto como empezamos a perseguir la virtud, comenzamos a preguntarnos por qué los demás no son tan virtuosos como nosotros. Esto nos recuerda a la respuesta que dieron los vecinos de Homer Simpson cuando Homer les preguntó dónde habían estado: ‘Fuimos a un campamento cristiano para aprender cómo ser más críticos’. ¿Has estado en ese ‘campamento’? ¿Hay una pequeña voz dentro de ti que clasifica a la gente así?: ‘Esta persona está necesitada y depende de otros – mantente alejado’; ‘Ésta otra es lista y promete mucho – intenta ponerte en contacto con ella’. ¿Por qué estamos constantemente evaluando a la gente, como si estuviéramos en algún tipo de competición?”.

(3) ¿Soy alcanzable?

Hablando de los fariseos, Jesús dijo: “…aman… que los hombres los llamen: ‘Rabí, Rabí'” (Mateo 23:6,7b). En el tiempo de Jesús, algunos rabinos creían que la verdadera espiritualidad requería distanciarse de la gente. Irónicamente, el único rabino que los marginados pudieron tocar resultó ser el mismísimo Hijo de Dios. Jesús era la persona más alcanzable que ellos jamás habían visto. ¿Y tú, cómo eresí

“EL QUE NO AMA NO HA CONOCIDO A DIOS…” (1 Juan 4:8)

Antes de dejar el tema de la “religión legalista”, hay dos preguntas más:

(1) ¿Estoy aburriendo a la gente poniendo empeño en su crecimiento espiritual?

Hablando de los fariseos, Jesús dijo: “Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar y las cargan sobre los hombros de los hombres” (Mateo 23:4). ‘¿En qué consiste una religión que marca límitesí’, te preguntas. Stephen Mosley escribió: “Nuestra ética se expresa de una forma bastante inadecuada. Se lamenta desde el rincón de un santuario; interrumpe la felicidad de manera antipática; susurra excusas en las fiestas; ‘camina arrastrando los pies fuera de compás y ligeramente atrasada’. a menudo es vista por nuestros contemporáneos laicos como una comisión angosta, y hasta trivial”. Después él captó la esencia de la religión que limita con las siguientes palabras: “Trágicamente, la benevolencia de la religión convencional consigue ser tanto intimidadora como fastidiosa”. Es intimidadora porque conlleva fácilmente más de cien reglas complicadas acerca de una supuesta espiritualidad, y fastidiosa porque acabaremos exhaustos tratando de cumplir todas esas reglas, y sin experimentar jamás la verdadera felicidad que Jesús nos ofrece. Por este motivo, la gente dentro de la iglesia se desespera a menudo. Es por ello que intentar conformarte con una religión limitante no es una vivencia lo suficientemente compensatoria como para llenar el vacío en nuestro corazón.

(2) ¿Estoy valorando mi vida de manera superficial?

Cuando te preguntan: “¿Cómo va tu vida espiritual?”, ¿qué es lo primero que se te viene a la mente? ¿La oración? ¿La lectura de la Biblia? ¿La asistencia a la iglesia? ¿Los diezmosí Éstas son buenas respuestas, pero ni mucho menos la historia completa. Jesús dijo: “…Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10b). Nadie atrae tanto a los hambrientos y doloridos espirituales como alguien que vive la vida centrada en Cristo. Así que, ¿la estás viviendo?

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