¿Un encuentro personal con Diosí

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19.

-Ahora quiero hacerle una pregunta. Hace tiempo usted me dijo muchas cosas que me dieron que pensar… porque no daban una respuesta completa… Algo faltaba… Quizás usted se vaya a reír de mí. ¿Cree usted en Diosí

Pensativo, el anciano a quien se dirigía un joven contestó: -No sé, él no me ha encontrado. Pero esto es más bien asunto mío. Yo no he querido encontrarlo. Él me ha puesto ante unas decisiones… que yo quiero evitar… Por primera vez sus palabras fueron honestas.

En realidad, la verdadera fe significa más que creer en la existencia de Dios. Primero se basa en un encuentro personal con él. Luego, el encuentro con el Dios viviente nos coloca ante decisiones fundamentales. Por último, el que no cree en Dios tiene la culpa, porque quiere eludir a Dios y sus exigencias.

¿Usted no quiere elegir la vida con Dios porque teme sus consecuenciasí No tomar una decisión también es una decisión. Se trata de la vida eterna; sólo hay dos posibilidades: o vivir desde ahora con Su bendición, o estar para siempre lejos de Dios bajo su maldición. ¿Por qué temer un encuentro que trae cambios a nuestra vida? ¿Somos tan felices y estamos tan satisfechos y seguros en cuanto a la eternidad que podemos permitirnos esta actitud? De cualquier modo, alguna vez tendremos que encontrar a Dios, aunque sea después de la muerte. ¡Esto es seguro!

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