La batalla de la fe

Lectura: 2 Crónicas 20:1-18

La fe es ocasionalmente una batalla. Un día nos sentimos atraídos en la dirección de confiar en Dios, y luego, dudamos de Él. Nuestros pensamientos y emociones pueden oscilar de la confianza a la duda con facilidad si no estamos preparados.

Gracias a Dios, Él nos da la clave para que estabilicemos nuestra fe. Los períodos de temor, enojo o estrés causantes de la duda son normales en los seres humanos, pero tenemos la elección de someter al Señor estos sentimientos. Debemos recordar Su naturaleza y Sus promesas.

Cuando Satanás alimenta nuestra duda, Dios quiere que acudamos a nuestra fuente de conocimiento espiritual. Enfocarnos en el Padre celestial hace oscilar nuestro péndulo en dirección a la confianza.

El rey Josafat demostró su total confianza en Dios cuando tuvo noticias de la proximidad de un ataque. Pese a su reacción inicial de temor, pidió al pueblo de Judá que ayunara, y luego hizo una oración centrada en Dios: lo alabó, recordó Su auxilio en el pasado, y pidió Su protección (versículos 6 al 12).

Como creyentes, a veces, inconscientemente, caemos en un patrón de oración de palabras negativas y centradas en nosotros mismos: detallamos nuestro problema, imploramos ayuda, y nos levantamos de la oración todavía preocupados.

Pero el resultado directo de la oración de Josafat fue una actitud tranquila y confiada. Él osciló del temor y la duda a la confianza al mirar, no al enemigo que se acercaba, sino a Dios.

Las oscilaciones del péndulo de la fe son propias de los creyentes, pero nosotros elegimos cuánto tiempo nos mantendremos en la duda.

Dr. Charles F.Stanley

La Duda es la ladrona número uno de la fe! cambia inmediatamente tus pensamientos con las promesas que Él te ha dado, de acuerdo a la situación que estás atravezando y no las sueltes!

Dios es más grande que cualquier problema!

Dios te bendiga y incremente tu fe

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