Temor y el miedoEl temor en la Bíblia – No temas. Parte 1

“…VINO LA PALABRA DEL SEÑOR A ABRAM EN VISIÓN, DICIENDO: NO TEMAS…” (Génesis 15:1)

Dios le pidió a Abraham que hiciera algo muy difícil: “…Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Haré de ti una nación grande, te bendeciré, engrandeceré tu nombre y serás bendición. Se fue Abram, como el Señor le dijo…” (Génesis 12:1-4).

Si te da temor cambiar de trabajo, de casa o de lugar, afírmate en esta porción bíblica, porque como hijo redimido de Dios tienes derecho a la bendición de Abraham. Todos los temores responden a dos preguntas fundamentales:

Primera: Señor, ¿me vas a proteger?

Segunda: Señor, ¿vas a proveer para mis necesidades?

Con Abraham, Dios respondió a las dos. No temas… yo soy tu escudo, y tu recompensa será muy grande (Génesis 15:1).

Las palabras “recompensa grande” se pueden interpretar como “Yo soy tu provisión constante e inagotable” ¡Maravilloso!

No tienes que buscar a nadie más para que te proteja o te supla lo que necesitas; ¡Dios se va a ocupar de ti!  Fíjate lo que sucedió a continuación:

Dios entró en pacto con Abraham (Génesis 15:18), diciéndole: “A tu descendencia daré esta tierra…” Pero luego surgió un problema: “Y descendían aves de rapiña sobre [el sacrificio], pero Abram las ahuyentaba.” (v.11).

Hay una enseñanza en esto. Aunque Dios haya prometido ocuparse de ti, tendrás que ahuyentar los temores que Satanás tiende a colocar en tu mente. ¿Cómo lo haces? Permaneciendo firme en las promesas que Dios te ha dado en su Palabra.