Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder. 1 Corintios 6:14

Cuando el cuerpo de Jesús fue bajado de la cruz y preparado para el entierro, ninguna persona esperaba que el se levantaría tres días después. Sin embargo, por el poder de Dios, Él fue levantado de entre los muertos y ascendió a su Padre en el cielo. La celebración de la resurrección no puede ser desestimada- por que el mismo poder que levantó a Jesús de entre los muertos, nos  levanto a nosotros para vivir una vida resucitada.

Antes de conocer a Jesús como Señor, seguíamos los dictados de muerte del mundo, la carne y el diablo. Estábamos propensos a seguir por cualquier viento de doctrina que soplaba más allá de nosotros. Más, cuando comenzamos a vivir una vida resucitada, todo cambió dentro de nosotros-la oscuridad se convirtió en luz, la desesperación se convirtió en esperanza y el caos se convirtió en paz.

El vivir una vida resucitada es algo más que asistir a la iglesia de manera regular; se trata de una oportunidad de tomar todos los días como un milagro de Dios para vivir al máximo. Nuestras vidas revelan la luz y gloria de Jesucristo por nuestra conducta, actitud y perspectiva. No es que no tengamos días y problemas difíciles –es que nuestros problemas y días difíciles no nos tienen a nosotros.

[lightbox full=”https://www.devocionalescristianos.org/wp-content/uploads/2016/03/resurreccion-Jesus-tumba-vacia-biblia-cristianos-4.jpg” title=”La Resurrección De Jesús”]La Resurrección De Cristo[/lightbox] La Resurrección De Jesús (Imagen) Compártela en tu red social favorita.

Una vida resucitada es libre para explorar los misterios más profundos de Dios a través de su palabra. Una vida resucitada puede conocer la voz de Dios y seguir la dirección del Espíritu Santo. Una vida resucitada, no es guiada por la vergüenza, remordimiento, o el miedo. Una vida de resurrección no tiene miedo de tomar pasos de fe en lugares oscuros. Jesús pudo haber nacido en la tierra y negarse a sufrir la muerte por nuestra salvación eterna. Pero No obstante Amaba cada uno de nosotros tanto que voluntariamente puso su vida y la volvió a tomar para que pudiéramos vivir una vida resucitada.

Oración:

Amado Señor, gracias por la vida resucitada que puedo vivir por tu sacrificio por mis pecados. Oro para que el poder de resurrección me de fuerza y valor para enfrentar todos los días hasta que Jesús venga a buscarme. Amén.