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La Doctrina En El Trabajo De Jesús En La Biblia

La Doctrina En El Trabajo De Jesús En La Biblia

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra (Juan 4:34).

En vez de ser cristianos y discípulos de Jesús solo de día domingo, deberíamos estudiar su doctrina de trabajo (actitudes, valores, creencias) acerca de como Jesús hacia las cosas. Los fundamentos o principios por los cuales él vivía demandan estas cosas:

(1) Tener clara su tarea

Él dijo: «Debo terminar el trabajo que me dio para hacer». Jesús entendió que el enfoque maximiza la habilidad y la oportunidad. Así que si eres talentoso, enérgico y activo y todavía no ves resultados concretos, tu problema puede ser la falta de enfoque. Cuando Nehemías estaba reconstruyendo los muros de Jerusalén, sus enemigos le dijeron: «Ven, reunámonos» (Nehemías 6:2 RVR). Fue entonces cuando les envió este mensaje: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros (Nehemías 6:3 RVR).

(2) Priorizar las tareas en el orden de su importancia

Cuando no haces lo que hay que hacer según su importancia, los trabajos empiezan a ordenarse según su urgencia. Y cuando esto ocurre, se pierden grandes oportunidades. La Biblia dice que Jesús «necesitaba pasar por Samaria» (Juan 4:4 RVR). Para los discípulos, esto probablemente parecía una distracción porque no era la ruta más corta hacia donde querían ir. Pero había una mujer en Samaria a la que Jesús quería redimir; un recipiente a través del cual llegaba a toda la ciudad con el Evangelio. En resumen: Jesús tenía claras sus prioridades. ¿Las tienes tú?

(3) Crear un calendario con fecha límite

En otras palabras, establecer plazos y cumplirlos. Jesús sabía que solo tenía tres años y medio para hacer el trabajo, y hacía que cada día contara. Una de las mayores mentiras que nos decimos a nosotros mismos es: «Ya lo haré más tarde». Para tener éxito en la vida, deja que la doctrina de trabajo de Jesús se convierta en tu plan maestro.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar (Juan 9:4).

Como el resto de nosotros, Jesús a veces se cansaba (ver Juan 4:6)

Pero nunca se estresó por el trabajo. Se dejó guiar, pero nunca se dejó llevar. Sabía lo que había que hacer y la cantidad de tiempo que se necesitaba para hacerlo, y escogió un equipo para llevarlo a cabo. Tres de ellos -Pedro, Santiago y Juan- estaban en su círculo íntimo. No es que mostrara favoritismo; simplemente reconocía los dones particulares de las personas con las que trabajaba y lo que necesitaba de cada una de ellas para realizar el trabajo. Un paso importante para lograr algo grande es conocer el tipo de personas que necesitarás. En otras palabras, tienes que saber quién debe formar parte de tu equipo.

Jesús pasó tres años y medio entrenando a sus discípulos antes de delegarles responsabilidades

¿Tenía miedo de que cometieran errores, le eclipsaran o le hicieran quedar mal? No, les dijo: «El que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará; y mayores que estas, porque yo voy al Padre» (Juan 14:12).

Jesús era un jugador de equipo que hacía las cosas a través de otros. Pero incluso cuando se desglosa una tarea, se planifica estratégicamente y se contrata a personas excelentes, se necesita un componente más para tener éxito: ¡el trabajo en equipo! El trabajo en equipo es el pegamento que une a las personas y las mantiene unidas.

Hoy en día hay más de mil millones de cristianos en el mundo. Y todo comenzó hace dos mil años con un hombre que tuvo una visión, un hombre que reclutó y entrenó a un equipo para cumplir esa visión. Si eres sabio, estudiarás la doctrina de trabajo de Jesús.

Versículos Bíblicos para profundizar tu estudio: Levítico 11:1-:37, Levítico 13:38-14:57, Lucas 22:24-53, Salmos 50:16-23, Salmos 4 Proverbios 9:12-18

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