DEVOCIONAL – ANA, UNA MUJER DE FE

“Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová” (1 Samuel 1:27-28)

Ana, fue la mujer marginada de Elcana; ella con amargura de alma, oro al Señor, quien premió su fe; Ana en gratitud dedica al Señor a su hijo Samuel, quien llegó a ser profeta, sacerdote, escritor y líder muy influyente en su decaída nación.

Samuel escribió su libro, antes del año 1000 AC con el propósito de mostrar la gran transición de Israel y el fin de la teocracia (gobierno de Dios) y comienzo de la monarquía.

En este pasaje, hay un hombre con dos mujeres, la una querida por tener hijos; la otra marginada porque era una “maldición” no tener hijo

Ana, pone su fe en Dios, quien le concede un hijo varón; ella lo dedica al Señor en gratitud y cumple su palabra.

Algo parecido nos paso a nosotros. Mi esposa estéril no podía dar a luz. Pusimos la confianza en el Señor, especialmente yo pedí al Señor que si me daba un hijo(a) se lo dedicaría. El Señor nos dio dos hijos, en ambos casos fue un hecho milagroso; porque no podía la ciencia darnos hijos; pero mi Dios, el que hace lo imposible, me concedió una pareja de niños; y por eso también me uno a la fe de esta gran mujer que fue Ana.

Cuando dedicamos al Señor los hijos, recordemos que ya son suyos por derecho divino, soberano… Sus padres deben instruirle en la oración y en la adoración y traerlos al lugar del culto, y hacer que se acostumbren, en la medida de su edad, a orar al Señor, dice Matthew.

Dios hace milagros diariamente. Ponga su problema, esa esterilidad, esa crisis, esa amargura de alma en sus manos para que Dios responda de acuerdo a su necesidad y ore para que Dios nos dé salud diaria.

ORACIÓN:

Padre bendice a mis hijos, para guiarlos en tus caminos.