Reflexión Cristiana – Receta De Amor Y Felicidad

“Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama” (Efesios 5:28).

Tenga mucho cuidado a la hora de hacer la elección.Después la selección, dedique toda su atención en la preparación para uso casero. Algunas esposas insisten mantenerlos en conserva, otras están, constantemente, colocándolos en agua caliente. Estos procesos los dejan duros, acidos y, a veces, amargos. Hay variedades sin mucha calidad que pueden volverse dulces, tiernos y buenos, desde que sean servidos con besos, que sean emrollados con un cobertor de amor, y mantenidos calientes con un fuego de afecto y acompañados con melocotones y crema. Estando listos de esta manera, ¡ellos se mantendrán por años!

No hay receta mejor para una vida feliz en el hogar que aquélla que tiene por principal ingrediente, el amor.

Donde hay amor hay armonía, hay comprensión, hay respeto y paz. Donde hay amor no existe lugar para la arrogancia, ni para el egoísmo, ni para la vanidad. El entendimiento impide el “tiene que ser como yo quiero” y el brillo de Dios es percibido por todos que visitan el lugar.

En un hogar donde el Señor se hace presente, el esposo no es el dueño o el patrón de la esposa y ni la esposa si juzga superior al esposo. los dos caminan juntos, se dedican uno al otro, tienen placer en agradar uno al otro, se respetan y se aman. El Señor está siempre presente en todas las relaciones y todo lo que hacen engrandece a Dios.

Si algo no va bien en el hogar, la pareja se une, dialoga, ora, se coloca delante del altar del Señor y busca un arreglo para que la felicidad sea restaurada. Las peleas y el desentendimiento deben ser las últimas opciones y, preferiblemente, guardados en un local inaccesible.

Haga su elección de acuerdo con la voluntad de Dios y busque de él la dirección para que dure para siempre.

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