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La Biblia Y Las Enfermedades Mentales: Textos y Versos Bíblicos

¿Qué dice la Biblia sobre las Enfermedades Mentales? ¿Hay algo que las personas que sufren estos desordenes psicólogicos puedan hacer?

El tema de la enfermedad mental es un asunto extremadamente difícil de tratar. Tanto en el ámbito humano, así como en el espiritual.

El hombre es un ser espiritual caído y el pecado ha afectado profundamente la la esencia de todo nuestro ser.

Creyente o no, todos luchamos con batallas psicológicas. Por gracia, aunque eramos pecadores, los creyentes hemos sido redimidos por Cristo y aunque todavía luchamos, podemos sentirnos reconfortados por el hecho de que estamos siendo renovados a imagen de Dios (la Biblia dice que somos la imagen de Dios).

Una de las causas de la depresión es el hábito de buscar las soluciones en nosotros mismos. Cuando debemos aprender a mantener nuestros ojos en Cristo.

Se nos dice repetidamente que fijemos nuestros ojos en Él. Cuando ponemos nuestra mente en Él empezamos a ver y a darnos cuenta lentamente de lo mucho que somos amados por Dios.

Comenzamos a darnos cuenta de quiénes somos en Cristo y nos conectamos más con la fuente de nuestra salvación (Jesucristo el Señor). Aprende a estar quieto.

Debes saber que no eres lo que Satanás dice que eres. Debemos renovar la mente y creer lo que Dios dice que somos.

Somos nuevas criaturas, somos valiosos, somos preciosos ante Sus ojos, somos redimidos, somos hechos meticulosamente y maravillosamente, somos linaje escogido, real sacerdocio, pueblo adquirido para posesión de Dios, y mucho más.

Nunca alimentes pensamientos que te deprimirán. Eres MUY amado(a). Póngase a solas con el Señor y practique cómo enfocar su mente en Él.

15 Versículos útiles de la Biblia Sobre La Enfermedad Mental

Nuestro corazón está terriblemente enfermo debido al mundo en que vivimos.

Somos débiles psicológicamente. Nunca entenderemos totalmente, lo enfermo que está el corazón del hombre. Que la conexión mente/cuerpo es tan fuerte que un simple pensamiento puede crear ataques de pánico y depresión en las personas.

Un simple pensamiento puede crear un dolor que nunca estuvo ahí. Un simple pensamiento empeora el dolor.

Para aquellos que luchan con depresión, sepan que no es su culpa. Todos somos atacados y creo que todas las personas tienen de una cierta forma un “problema mental”.

Todos luchamos con nuestros propios pensamientos de una manera u otra. Todos nos preocupamos mucho y a veces nuestro corazón y nuestra mente nos impiden hacer ciertas cosas y estar en ciertas posiciones.

No estás solo en esto. Nuestro corazón y nuestra mente nos afecta a todos de diferentes maneras.

No puedes resolver el problema sin conocer el problema y el problema es el pecado que nos asecha.

Jeremías 17:9

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Marcos 7:21-23

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Proverbios 4:23

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Confía en el Señor y apártate del mal.

Porverbios 3:5-8

Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

7 No seas sabio en tu propia opinión;
Teme a Jehová, y apártate del mal;

8 Porque será medicina a tu cuerpo,
Y refrigerio para tus huesos.

Salmo 37:27

Apártate del mal, y haz el bien,
Y vivirás para siempre.

Las Escrituras dejan claro que el problema es el pecado.

Primero, no estoy diciendo de ninguna manera que un cristiano no pueda luchar contra ansiedad, demencia, desórdenes del estado de ánimo, desórdenes psicóticos, desórdenes alimenticios, depresión u otras enfermedades mentales sin que la causa sea el pecado. Nunca diría tal cosa. Muchos creyentes luchan con enfermedades mentales severas.

Lo que estoy diciendo es que hemos olvidado que el pecado puede llevar a la enfermedad. Yo personalmente puedo atestiguar esto. Solía luchar con una ansiedad terrible y la razón de esto era mi pecado.

Endurecí mi corazón a la convicción y me sentí tan culpable. Sentí que me estaban comiendo vivo y me volví paranoico.

El pecado no confeso y voluntario nos rompe y nos separa de Dios. Cuando finalmente acepté a Cristo, mi ansiedad se detuvo.

Los psiquiatras sin saber pueden decir esto y aquello, pero tenemos que preguntarnos, ¿estamos viviendo en pecado deliberadamente? ¿Estamos viviendo de una manera contraria a lo que hemos sido creados?

No se equivoquen, las decisiones pecaminosas que tomamos en nuestra vida diaria nos afectan. Tal vez se está enfocando en cosas muy malas. Tal vez se está aferrardo a la ira y al resentimiento.

Ya sea esquizofrenia, trastorno bipolar, ansiedad, locura, depresión, paranoia, etc. Tenemos que ver si es por las elecciones pecaminosas o las circunstancias de la vida.

Tal vez estamos en una situación financiera difícil y en lugar de confiar en Dios, sentimos que la mejor respuesta es pensar en la situación, temer y permanecer en un estado de depresión.

En lugar de cambiar, esto se convierte en un hábito. Nuestra primera opción no debería ser la psiquiatría, sino la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios consuela a aquellos que luchan con una enfermedad mental. Sin embargo, para aquellos que viven en pecado, la Palabra de Dios nos recuerda que el pecado puede enfermarnos.

Un pequeño pecado que crece con el tiempo puede convertirse en un pecado atroz y en un estilo de vida continuo de rebelión y maldad contra Dios.

Al tratar con estos problemas debemos ser pacientes y confiados, pero siempre debemos mantenernos firmes en lo que dice la Escritura.

Proverbios 28:13

El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.

Salmo 32:3-5

Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día.

Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

Salmo 38:4-7

Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí.

Hieden y supuran mis llagas, A causa de mi locura.

Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.

Porque mis lomos están llenos de ardor, Y nada hay sano en mi carne.

Salmo 38:18

Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado.

Santiago 1:14-15 14

sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Versículos De La Biblia Para Recordar

2 Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Hebreos 4:12

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Paz En Medio De Las Enfermedades Mentales

Filipenses 4:6-7

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Isaías 26:3

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

Versículo Bíblico Clave Contra La Enfermedad Mental

2 Corintios 4:16-17

Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;