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El Ancla De Nuestra Fe Y Esperanza En La Biblia

El Ancla De Nuestra Fe Y Esperanza En La Biblia

«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna» (Santiago 1:2-4).

Dios nos dice en el Libro de Santiago que debemos tener gozo cuando pasamos por pruebas y tribulaciones.

Hay que recordar que no está diciendo que tengamos que alegrarnos cuando sufrimos una pérdida. Más bien, podemos confiar en que un Padre justo, amoroso y misericordioso está haciendo todo para el bien de su perfecta voluntad (Romanos 8:28). Y podemos alegrarnos porque Dios utiliza estos momentos para revelar dónde hemos puesto el ancla de nuestra fe.

¿Has puesto tu ancla de fe en tus circunstancias? ¿O has anclado tu fe en la sangre y la justicia de Jesús?

Cuando vine al Brasil para casarme con mi esposa Regiane, invite a mi mamá a venir para celebrar mi boda juntos. Lo triste es que ella llegó muy enferma y partió a la presencia del Señor 2 meses después de mi matrimonio. Sin decir claro, que no pudo acompañarme en este día tan especial en mi vida.

La verdad me entristecí con Dios y medio que me enoje por lo sucedido. Habíamos pedido al Señor que la levantará de esa difícil situación, y nuestra mente decía que Dios no había respondido nuestra oración.

Después de algunos meses de negación y aceptación por lo sucedido, empece a escuchar a Dios más suavemente. Él nos enseñó que nuestra visión de la vida era muy limitada. Nuestra ancla había sido puesta en la respuesta a nuestra oración, pensando que sabíamos lo mejor para mi mamá. No confiamos en que Dios sabía perfectamente lo que estaba haciendo, que su amor había provisto todo. Como dice la escritura: Él quería darnos el futuro que realmente esperábamos en nuestro corazón (Jeremías 29:11).

En verdad habíamos colocado nuestra fe en el compartimiento equivocado, y nos habíamos olvidado que nuestro Padre es un Dios de esperanza y que su esperanza no avergüenza como dice el libro de Romanos 5:5.

Aquí hay un principio de vida al cual debemos abrazar sin importar lo que suceda delante de nuestros ojos. Podemos confiar plenamente en las promesas de Dios, sabiendo que Él conoce lo mejor para nosotros. Por lo tanto podemos confiar plenamente que Él tiene control sobre lo que pasa en nuestras vidas.

Si el Señor no es nuestro Dios en tiempos de angustia y dolor, tampoco lo será bajo ninguna otra circunstancia.

El apóstol Pablo dice, como tenemos esta grande promesa, no debemos entristecernos como los otros que no tienen esperanza. No dice que no podamos estar afligidos; nos está diciendo que la muerte o cualquier otra pérdida no es el final de la historia porque servimos al Dios de Gloria.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Así que amado hermano, con esta promesa podemos gozarnos y alegrarnos en estas promesas (1 Tesalonicenses 4:13-18).

¿Qué es lo que debo hacer antes estas circunstancias terribles que han venido sobre mí?

Debes dejar al Señor obrar:

Él ha prometido un plan divino que lleva tu nombre y apellido. Para Dios no hay tinieblas ni oscuridad, todo es luz en su presencia. No olvides que para los que aman a Dios, todas las cosas nos ayudan para bien.

Tu futuro está en Sus manos:

¿Dónde has puesto el ancla de tu esperanza y tu fe? ¿Está en tu profesión, en tu trabajo, en un noviazgo, en un amor perdido, o en carro o la casa que deseas comprar? Ora al Señor y dile que partir de hoy te declaras totalmente dependiente de Él. Así que entrega tus circunstancias y corazón en sus manos.

Mira hacia al cielo:

La Biblia nos llama a «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra». (Colosenses 3:2) Mira a Dios y no a lo que está pasando en tu vida.

Cambia lo que estás haciendo:

Aquí una pregunta: ¿Qué harías de diferente si supieras que Dios está en el control de cada situación de tu vida conforme a su propósito divino? Excelente, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).

2 COMENTARIOS

  1. Muy cierto este devocional, ya que muchas queremos que Dios responda nuestras oraciones de acuerdo a como hemos pedido, y haga la voluntad nuestra y no la de Él, olvidando que el Señor obra como el quiere y que lo que decida siempre será lo mejor para nosotros. Aprendamos a esperar confiadamente manteniendo nuestra fe en Dios y sus promesas. Gracias pastor Carlos

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