COMO VENCER LA ENVIDIA

COMO VENCER LA ENVIDIA
Ps. Diego Arbeláez.

Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido ni orgulloso“.(1 Corintios 13:4)

P

ara limpiar nuestro corazón de la envidia, debemos identificarla como pecado y confesarla a Dios. Si persiste, debemos empezar a orar por la persona que hemos hecho el blanco de nuestra envidia. Vencemos la envidia cuando podemos regocijarnos en las buenas cualidades de los demás, más de lo que las queremos para nosotros.

 

Lo primero que usted debe tener en mente, cuando se esfuerza por vencer la envidia, es que Dios quiere lo mejor para usted. Con esto no estoy diciendo que lo que Dios quiere siempre se realiza. Si tal fuera el caso, no habría problemas en el mundo. Pero si usted se ha de liberar de la envidia, es necesario que comprenda la maravillosa verdad de que Dios quiso que usted cumpla un papel infinitamente importante en su reino, y que él ha querido que usted tenga los dones y las oportunidades para que cumpla tal papel. En otras palabras, Dios no tiene la culpa de que usted piense que le hace falta algo. Él quiso lo mejor para usted, pues su amor hacia usted no tiene límites.

Quiero presentarles como ejemplo el caso de Joni Eareckson Tada. Una increíble joven vivaz que llegó a ser cuadrupléjica como resultado de un accidente de natación. Parecía que había terminado una vida de deportes, viajes y diversión, que se había esfumado la promesa de una carrera profesional y de un matrimonio feliz. Quedó confinada de por vida a una silla de ruedas, en vez de estar libre para disfrutar de la vida feliz con la que había soñado.

Cuando Joni cuenta su historia, explica cuán fácil hubiera sido para ella envidiar a otros que estaban capacitados corporalmente, y cómo la envidia pudo haberla convertido en una persona amargada. Pero la envidia y el resentimiento no deformaron su personalidad. Más bien, por la gracia de Dios, Joni descubrió algunas verdades que transformaron su vida.

Ante todo, ella llegó a conocer que lo que había pasado no era algo que Dios quería que ocurriera. Se dio cuenta de que Dios no quería que ella sufriera ni que estuviera inválida toda su vida. Ella descubrió que Satanás quiso utilizar su lamentable accidente para hacer que odiara a Dios, pero ella estaba determinada a no permitírselo. Afirmó el mensaje bíblico de que Dios es bueno y quiere sólo el bien para sus hijos. Tan pronto como se dio cuenta de que Dios no quería que ella sufriera ese accidente, y de que Dios comprendía sus sufrimientos, ya que ella tenía que vivir con las consecuencias del accidente, le fue más fácil amar a Dios y reverenciarlo.

En segundo lugar, Joni descubrió que en medio de las difíciles circunstancias en las cuales se vio inmersa, Dios le pudo dar significado y alegría. Entendió que por causa del suceso horrible que había experimentado, estaba preparada para ministrar a otros inválidos de una manera en que no lo pueden hacer los que no están incapacitados. Aunque Dios no quería que ella quedara inválida, Él pudo obrar en medio de la adversidad y producir algo de importancia infinita.

El hecho de saber que Dios podía usarla en razón de su condición, se convirtió en una fuente de gozo; y su testimonio, que ahora se oye en todo el mundo a través de las campañas de Billy Graham, ha influido en muchísimas personas.

Joni esta felizmente casada. El final de esa historia no se ha narrado aún. Su batalla para sobreponerse a la frustración y a la envidia continuará toda la vida, pero tengo confianza en su capacidad para dominar esos sentimientos, pues sé que ella alimenta su relación con Dios.

Ella vive con la esperanza de que algún día recibirá todas las cosas buenas que Dios quiso para ella antes de su nacimiento. Ese es el propósito del cielo, y Joni lo sabe. Ella es capaz de usar el conocimiento de que algún día no le faltará nada de lo que es bueno, como un arma contra la envidia. Sabe que volverá a caminar, aunque ese día llegue cuando esté en el cielo.

Dar lo mejor de nosotros mismos nos libera de la envidia. Ésta se disipa cuando brilla la autoestima y cuando dejamos de compararnos con los demás, al tomar conciencia de nuestra dignidad y de que somos únicos.

En vez de sentirnos resentidos y envidiosos de aquellos para los cuales las cosas parecen salir mejor, somos llamados a confiar en Dios y creer que en medio de nuestras presentes circunstancias, él encontrará la manera de proveernos oportunidades para que experimentemos un servicio gozoso y una satisfacción total a pesar de las difíciles condiciones o privaciones que hayamos tenido que soportar.

“Ámese mucho y será capaz de alegrarse con los éxitos de otros. Valórese y podrá valorar a los demás. Use sus dones y al no ser mediocre podrá expulsar de su espíritu el demonio de la envidia”.

“El Adorador”

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Sobre Pastor Carlos Vargas Valdez

Es esposo de la mejor mujer, padre de 2 hijos maravillosos, pastor de jóvenes y director de Desafío Joven. En los últimos 12 años ha trabajado con jóvenes, padres y líderes juveniles. Estudio en Rhema Bible Training Center. Su servicio con la palabra de Dios se ha extendido por más de 27 países en 13 idiomas. Es director ejecutivo y consultor de varios ministerios cristianos, desarrollando conferencias, cursos bíblicos, libros, estudios, devocionales, vídeos y recursos para la vida espiritual.

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