Los tiempos de pruebas y desiertos en la vida, si no aprendemos a manejarlos bien, pueden ocasionarnos aún mayores problemas.
Necesitamos aprender a vivir, en medio de esos tiempos difíciles, “colgados” de Dios para soportarlos.

Dios tiene todo poder para sostenernos en medio de las pruebas y desiertos, y con seguridad lo hará con cada uno de sus hijos, pero una de las cosas que El nos quiere enseñar en esos tiempos es que sepamos lo que tenemos guardado en el corazón.

Los tiempos de pruebas nos hacen estar naturalmente muy nerviosos, con queja, mal humor, negatividad, incredulidad, etc. Nuestras reacciones ocasionan problemas en la familia, el trabajo y hasta con los amigos. Tenemos reacciones poco edificantes que pensábamos que ya estaban sepultadas y nos damos cuenta de la triste realidad de que todavía están muy vivas.

Los tiempos de pruebas sirven, entre otras cosas, para mostrar lo que hay en nuestro corazón.

Quizás pensábamos que eramos gigantes espirituales y ahora nos damos cuenta que en realidad somos niños espirituales; pensábamos que eramos más maduros que los demás hermanos de la iglesia pero ahora nos damos cuenta de nuestra realidad decadente espiritual.

Dios no hace nada sin sentido. Todo lo que El hace tiene un propósito: Hacernos crecer y madurar en nuestra vida cristiana.
Si hasta la fecha usted no se conocía tal como es, preste atención a las reacciones que está teniendo en medio de este tiempo presente de pruebas y desiertos que está atravesando. Dios le está mostrando quien realmente usted es para que entregue cada área de su vida des arreglada en las manos del Gran Alfarero, el Señor. ¡El desarrollará en su vida un nuevo carácter, semejante al de Cristo!