LOS CRISTIANOS – PADRES BUENOS Y BUENOS PADRES

No creo que haya cosa más difícil que ser un buen padre, en cambio, no es difícil ser un padre bueno.
Un corazón blando basta para ser un padre bueno; en cambio la voluntad más fuerte y la cabeza más clara son todavía poco para ser un buen padre.

El padre bueno quiere sin pensar; el buen padre piensa para querer.

El buen padre dice si cuando es sí y no cuando es no; el padre bueno sólo sabe decir que sí.

El padre bueno hace del niño un pequeño dios; que acaba en un pequeño demonio; el buen padre no hace ídolos, vive la presencia del único Dios.

El padre bueno encoge la imaginación de su hijo con juguetes de bazar; el buen padre echa a volar la fantasía de su hijo dejándolo crear un aeroplano con dos maderas viejas.

El padre bueno amanteca la voluntad de su hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades; el buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del deber y del trabajo.

Y así el padre bueno llega a la vejez decepcionado y tardíamente arrepentido; mientras el buen padre crece en años

respetado, querido y, a la larga, comprendido.

~ Roald Viganó ~