Use La Tierra Para Plantar Una Flor

“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid  a  los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen,  y  orad  por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

Un día, una pequeña niña, vestida  de  blanco,  llevando  un ramillete de flores, pasó por un niño que  estaba  bromeando en una calle empolvada. Éste, al verla, le echó un puñado de tierra, ensuciando tanto su vestido como su zapato. La  niña  paró por unos instantes, su rostro parecía mostrar que  ella lloraría, pero, en vez de eso, sonrió  y  ofreció  una  flor para el niño que estaba esperando para ver su  reacción.  Él se quedó, al mismo tiempo, sorprendido y avergonzado porque, en retribución a la basura, él recibió una flor.

Muchos de nosotros, asimismo, hemos experimentado el amor de Dios a pesar de la indiferencia con que  lo  hemos  tratado.
Actuamos con rebeldía,  patrañas,  egoísmo,  vanidad,  y  en  retribución hemos recibido el amor del Señor que continúa de brazos abertos y presto para bendecirnos.

¿Cómo ha sido nuestro  testimonio  al  recibir  un  agravio?
¿Retrucamos de inmediato?  ¿Pagamos  con  la  misma  moneda?
¿Guardamos  un  sentimiento  de  venganza  para  la  primera oportunidad? ¿O como verdaderos cristianos colocamos todo en el altar del Señor, pidiéndole que perdone nuestro agresor y rellene el lugar de la posible mágoa  con  un  amor  qué  no  pueda ser retirado?

Mejor de lo que andar con tierra en la mano  para  echar  en nuestro prójimo es ocupar nuestras manos y  nuestro  corazón con flores que vengan a perfumar y ataviar el  ambiente  por donde pasemos. Mejor de lo que llorar por el desaliento  del conformismo o de la desesperanza es sonreír por la confianza
de que todo es posible para Dios y que no hay problemas  que Él no pueda resolver. Mejor de lo que avergonzar  el  nombre  del nuestro Salvador es dejar que Su luz brille en todas las nuestras actitudes.

Use la tierra de los agravios recibidos para plantar  flores de vida y salvación para sus agresores.