¿Orar y Clamar a Dios Es Lo Mismo?

Existe una gran diferencia entre orar y clamar. A simple vista parecieran lo mismo pero son radicalmente diferentes.

Cualquiera puede elevar una oración pero pocos han sido enseñados a clamar. La promesa de ser oidos por Dios y ser librados, está estrictamente reservada para los justos que claman.

Clamar implica pedir con desesperación, es un gemido interior que se derrama hacia el exterior en busca de ayuda sobrenatural. Es un asunto de vida o muerte.

Es imposible poder clamar sin tener una carga profunda interior. Aquél que clama está enfrentado a una situación, que a menos que el Señor lo ayude no podrá hallar solución.

La invitación del mensaje de hoy es, en medio de nuestras angustias presentes, al clamar con desesperación al Señor.

Cuando eso sucede, algo espiritual sucede que se refleja en el mundo natural: por un lado seremos oídos por Dios quien enviará su ayuda, y por otro lado experimentaremos la verdadera libertad que sólo nuestro Señor puede dar. ¿Ha entrado en la dimensión del clamor?