Actitud ante el desaliento

Autor desconocido

Se refiere de Martín Lutero la siguiente anécdota.

– Una vez estaba yo penosamente intranquilo por mis propios pecados, por la maldad del mundo, y por los peligros que rodeaban a la iglesia. Entonces mi esposa, vestida de luto, se acercó a donde estaba yo, y con gran sorpresa le pregunté quién había muerto. Con sus respuestas tuvimos el dialogo que sigue:

– ¿No sabesí ¡Dios en el cielo ha muerto!
– Pero, ¿cómo puedes decir semejante desatino, Catalina? ¿Cómo puede Dios morir? ¡El es inmortal!
– ¿Es cierto esto?
– ¡Indudablemente! ¿Cómo puedes dudarlo? ¡Tan cierto como que hay Dios en el cielo, es que él nunca morirá!
– Y, entonces ¿por qué estás tan desalentado y abatido??

Comprendí cuán sabia era mi esposa y dominé mi pensar.