no-olvidarse-de-Dios“Y COMERÁS Y TE SACIARÁS… CUÍDATE DE NO OLVIDARTE DEL SEÑOR…” (Deuteronomio 8: 10,11)

No te olvides del Señor tu Dios

¿Puedes imaginarte cómo se sintió Rut al volver de un lugar donde se pasaba hambre y encontrarse de repente con trigo que caía justo delante de ella? No lo merecía, ni lo ganó, ni tampoco lo entendía.

Cuando no estás acostumbrado ser bendecido, es cosa de la cabeza. Por eso Dios dice: “…acuérdate del Señor tu Dios, porque Él te da el poder para hacer…” Él es Aquel que te permite hacer lo que otros encuentran difícil o imposible. Necesitan recibir clases para hacer lo que tú haces de manera natural. ¿Por qué? ¡Porque Dios te ha bendecido con ciertas capacidades! Y en efecto, se pueden ofender por ello. Es porque no entienden de dónde veniste para llegar adónde estás. No saben que cuando estabas desanimado y sin esperanza, el Señor te dijo mirar hacia adelante, porque “…las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18b). Dios tiene algo preparado para ti, más grande de lo que te puedas imaginar, y lo está llevando a cabo, ¿verdad? ¡Pero ten cuidado! Aquí es donde muchos de nosotros fallamos. Alabamos a Dios en los tiempos duros, pero en cuanto nos levantamos, nos hacemos autosuficientes y presumidos. Escucha de nuevo lo que Él dijo a su pueblo: “Y comerás y te saciarás… Cuídate de no olvidarte del Señor…” (Deuteronomio 8: 10,11).

Recuerda hoy que Dios es la fuente de todo lo que tienes – ¡o de todo lo que vas a tener!