la-imagen-de-Dios-Biblia“¡AY DE MÍ QUE SOY MUERTO!, PORQUE… HAN VISTO MIS OJOS AL REY, EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS” (Isaías 6:5)

¡Vernos como Dios nos ve!

Después de una campaña exitosa, alguien le preguntó a Billy Graham:
“¿Es esto el avivamiento?”. “No”, él respondió, “Cuando llegue el avivamiento veremos dos cosas que todavía no hemos visto: (1) Un sentido insolente de la santidad de Dios; (2) Una percepción intensificada de nuestro propio pecado y carnalidad”.

Isaías estaba probablemente bastante contento con su nivel de compromiso. Después de todo, él era un profeta. En ese entonces “…vi[o]… al Señor… alto y sublime…” (Isaías 6:1b). En aquel instante, Isaías se dio cuenta de la cantidad de “basura” que había dejado acumularse en su vida.
Escúchale: “¡ay de mí que soy muerto!, porque… han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos” (Isaías 6:5).

Un encuentro verdadero con Dios siempre implica: (a) una percepción más grande de nuestros defectos; (b) un reconocimiento de nuestra propia insuficiencia; (c) una nueva humildad y hambre de recibir más de Dios.

El desgaste diario embota nuestra sensibilidad espiritual. Y evaluar nuestra santidad comparándola con otros a nuestro alrededor simplemente nos “adormece” pensando que estamos viviendo una vida consagrada cuando no es así. Podemos caer tan por debajo de los estándares de Dios que cuando de hecho alguien vive por ellos nos hace sentir incómodos.

Dios quiere llevarnos hoy a un nuevo nivel de intimidad con Él, para producir en nosotros el carácter y el atractivo de Cristo. Cuando eso ocurra, los demás notarán la diferencia ¡porque tendremos una influencia y un impacto como nunca antes tuvimos!